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Lucas tiene 21 meses y nunca duerme toda la noche seguida. Sus papás han logrado acostumbrarle a dormir en su cuna, pero, para “compensarle” por el exilio de la habitación de matrimonio, han empezado a ofrecer al niño un biberón de agua. Ahora, Lucas reclama el biberón de agua mil veces durante la noche. De nada sirve dejarle el biberón en la cuna: quiere que se lo dé su mamá o su papá. Los papás le siguen el juego, en parte, para que la hermanita mayor pueda descansar. Pero están agotados…
Qué decir “Lucas, esta noche, sólo te daré un sorbito de agua. Después, ya no te daremos más, aunque llores. Aquí tienes a tu osito, ponlo a tu lado”.
Por qué En estos casos, es oportuno aplicar el denominado “método de extinción gradual”. Consiste en quitarle el biberón de agua poco a poco, empezando por ofrecérselo sólo una vez por la noche (y no todas). La reducción también afecta al tiempo de la succión: la primera noche, se le dejará chupar durante tres minutos; la segunda, dos minutos; la tercera, un minuto; y la cuarta, y última, sólo durante unos segundos. Después, los papás podrán ir a la habitación del pequeño cuando llore, pero sin darle agua. Se le deberá hablar en tono tranquilo (“Es hora de dormir”) y, a continuación, irse de la habitación. Si llora, se dejarán pasar un par de minutos y, después, se podrá volver, pero sin ceder en lo que respecta al biberón.
Qué no decir “¡Toma, bebe deprisa! Aquí te dejo el biberón para que lo cojas cuando quieras beber, pero no nos llames, ¿vale?”.
Por qué no La noche está hecha para dormir, no para beber, ni para jugar ni para gritar. Ofrecer distracciones de noche, como puede ser el biberón de agua, impide que el niño asuma este mensaje fundamental. Y, en cierto sentido, le autoriza mantener despierta a toda la familia. Los trastornos del sueño, como el que presenta Lucas, deben intentar solucionarse, ante todo, evitando los comportamientos que los refuerzan.
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