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El primer control ginecológico después del parto

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Cuarenta días después del parto es el momento adecuado para un control ginecológico, para comprobar el estado de salud de la mamá, hacer pruebas de rutina y disipar posibles dudas sobre qué anticonceptivo usar tras el parto.

Cuarenta días después del parto, al acabarse el puerperio, el útero ha vuelto a su tamaño original y las pérdidas de sangre han desaparecido del todo. Es el momento adecuado para programar un control ginecológico. Además de averiguar el estado de salud de la mamá y repetir las pruebas de rutina, la citología y el control de las mamas, podrá aclarar posibles dudas sobre las relaciones sexuales y los anticonceptivos que se pueden tomar.

Controles de rutina

Durante la lactancia, el pecho de la mujer está más sensible y congestionado a causa de la presencia de leche, pero casi nunca está tan tenso como para impedir la palpación. El ginecólogo puede controlarlo con delicadeza para descartar la presencia de bultos o nódulos. Se trata de un examen sencillo, pero importante para la salud, y se aconseja efectuarlo con frecuencia, también durante el embarazo y la lactancia. El ginecólogo también observa el estado de los pezones y si están enrojecidos o tienen grietas.

Si ha pasado más de un año desde la última citología, es oportuno repetirla durante el control vaginal. Hay que considerar que, si la mamá da el pecho, la presencia de estrógenos en su organismo es muy baja y el epitelio del cuello uterino puede estar atrófico, es decir, más fino y frágil que de costumbre. Esta condición se indicará en el parte médico, pero no hay que preocuparse: se trata de un fenómeno fisiológico y temporal.

El control vaginal

El ginecólogo, después, comprueba el estado de la posible episiotomía o laceraciones causadas por el parto. Controla que los puntos de sutura se hayan absorbido, que el tejido esté cicatrizado y que no haya ninguna infección. Si la mujer ha tenido un parto por cesárea, también examina la cicatriz del abdomen.

Después, el ginecólogo palpa el útero y los ovarios para comprobar que el órgano haya vuelto a su tamaño original, como antes del embarazo, es decir, que tenga el tamaño de un puño.

¿Qué anticonceptivo usar?

La reanudación de las relaciones sexuales después del parto es un tema sobre el que existen muchos tópicos falsos. Si la mujer está bien y no tiene molestias, puede volver a tener relaciones en cuanto lo desee. Durante los primeros meses después del parto y mientras dure la lactancia, la bajada de estrógenos puede provocar un poco de sequedad vaginal: este problema puede causar alguna molestia durante las relaciones. Para solucionarlo, mientras se espera a que el nivel de estrógenos vuelva a ser normal, se puede usar un gel lubricante.

No existe ninguna forma para prever con seguridad cuándo la mujer volverá a ser fértil. Normalmente, en las mamás que dan el pecho, la ovulación y la menstruación tardan algunos meses en volver, porque la prolactina producida durante la lactancia inhibe el funcionamiento de los ovarios. Otras veces, la ovulación vuelve pronto a pesar de la lactancia. Por eso, no hay que confiar en este mecanismo natural como método anticonceptivo. El regreso de la fertilidad no tiene ningún síntoma: las primeras menstruaciones, también llamadas “mesillo”, tienen lugar sólo después de la primera ovulación, cuando la mujer ya lleva un ciclo de fertilidad.

Para evitar otro embarazo, es aconsejable usar un método anticonceptivo seguro:

- El profiláctico: no tiene contraindicaciones y su uso no requiere ninguna atención especial después del parto.

- Si el parto ha sido por vía vaginal, se puede usar el DIU en cuanto el útero vuelva a sus dimensiones originales. En caso de cesárea, hay que esperar seis meses, porque el dispositivo podría quedarse atrapado en la cicatriz interior.

- Finalmente, los anticonceptivos orales estro-progestínicos, no pueden tomarse durante la lactancia porque su contenido de estrógenos puede inhibir la producción de leche. Se puede tomar la píldora a base únicamente de progestínicos, que es inocua para el bebé y que ofrece la misma seguridad de las píldoras normales si se toman cada día.

Para combatir la anemia

Durante el control, el ginecólogo no se limita a hacer controles específicos, sino que también comprueba las condiciones generales de la mamá. Por ejemplo, puede prescribir un hemograma, un análisis de sangre que permite diagnosticar una posible anemia (condición bastante frecuente en las mujeres que han dado a luz recientemente). Si el resultado es positivo, hay que tomar un suplemento de hierro durante un tiempo.

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