Mi bebé y yo

En forma tras dar a luz: ¡no es una utopía!

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Todo lo que hay que hacer y no hacer para volver a sentirte en forma en pocos meses, sin estrés ni muchos sacrificios. Aquí tienes algunos consejos para una  actividad física moderada.

Después del nacimiento del bebé, teniendo en consideración las mayores exigencias del cuerpo para la lactancia y las responsabilidades del nuevo papel de mamá, una mujer puede fácilmente volver a sentirse guapa y en forma en pocos meses. ¿Utopía? No, si se siguen unas pocas y simples reglas. Más que una dieta adelgazante, de hecho, la nueva mamá necesita tonificar y fortalecer su físico para mejorar no sólo su aspecto exterior, sino también las energías necesarias para cuidar de su bebé.

Sí al deporte, pero cuidado con la cesárea

El entrenamiento en el período posparto es muy importante para volver lo antes posible a estar en forma y recuperar el tono muscular perdido durante los nueve meses. Aunque si el nacimiento ha sido por cesárea, hay que esperar a que la herida cicatrice por completo antes de hacer actividad física.

De hecho, con la cesárea, la pared abdominal de la mujer ha sido cortada y hay que dar tiempo a los músculos y a la herida para que se curen por completo y, de esta forma, evitar complicaciones.

En caso de parto natural, no hay contraindicaciones, al contrario: el deporte, incluso a nivel profesional, está aconsejado y suele tener un importante efecto benéfico también a nivel mental.

Después de correr, espera un poco antes de dar el pecho

Las zonas del cuerpo que, normalmente, necesitan más ser tonificadas después del parto son el abdomen, las caderas y el pecho. Por eso, los ejercicios más indicados son los que prevén abdominales, flexiones de las piernas y pectorales.

También correr está muy indicado, tanto al aire libre como en la cinta de correr, pero en este caso hay que precisar una cosa: si se realiza con una intensidad elevada, correr y hacer ejercicios del estilo provoca una gran producción de ácido láctico, que puede aumentar hasta cuatro veces más de lo normal. Esta sustancia, normalmente, está en nuestra sangre, pero aumenta con la actividad física y el esfuerzo muscular. Este aumento puede afectar a la leche materna hasta alterar ligeramente su sabor, pero bastará con esperar 30-90 minutos antes de dar el pecho, para permitir que el ácido láctico sea reabsorbido por el cuerpo. De esta forma, el bebé no notará ningún cambio en el sabor del alimento. El dolor que se puede notar en los días siguientes a la actividad física no depende de la acumulación de ácido láctico, y de todas formas no se trata de una sustancia nociva que pueda dañar al bebé.

Con el físico, también mejora la sonrisa

Con una actividad física constante, la mamá no sólo tardará menos en volver a la forma que tenía antes del embarazo, sino que también se sentirá más calmada y tranquila. Al hacer el movimiento, de hecho, en el cuerpo aumenta la producción de endorfinas, sustancias especiales que afectan el sistema nervioso reduciendo el estrés y comportando una sensación de bienestar. La palabra “endorfina”, de hecho, quiere decir “morfina del cuerpo”: su nombre indica su capacidad para provocar euforia y reducir el umbral de dolor, un aspecto que no ha de subestimarse visto el bajón psicológico que puede afectar a la mujer en el período posparto.

Bebe mucha agua y no te saltes las comida

Después de dar a luz la mujer necesita muchas energías para desarrollar su nuevo papel de mamá, sobre todo si da el pecho. Dar leche materna al bebé hace que la mujer queme alrededor de 500 calorías más al día. Unas dietas muy severas podrían debilitar a la mamá y reducir la cantidad de leche.

Sin embargo, existen algunos consejos alimentarios que pueden ayudar a controlar el peso y perder los quilos de más que muchas veces se quedan después del embarazo. En primer lugar, hay que beber mucho: tomar al menos 1,5-2 litros de agua al día ayuda a responder la mayor necesidad de líquidos debida a la lactancia, facilita la eliminación de toxinas y también puede tener un efecto de saciedad durante el día. En segundo lugar, se debería tener una alimentación variada que permita asumir todos los nutrientes necesarios para el organismo, intentando privilegiar frutas y verduras porque son alimentos ligeros y ricos en agua, vitaminas y sales minerales. Finalmente, es muy importante no saltarse ninguna comida, una costumbre negativa que puede provocar bajones de azúcar en la sangre y comportar debilidad excesiva y desmayos.

Sólo cuando se acaba la lactancia, si fuera necesario, la mujer puede seguir un régimen alimentario más dietético consultando a un experto nutricionista.

Evita el alcohol y usa poca sal

En la dieta de la mamá después del parto, debería limitarse el consumo de sal y de bebidas alcohólicas. Sobre todo estas últimas, además de tener muchas calorías, pueden entrar en la leche materna y deberían evitarse por completo. Eventualmente, es posible limitarse a 1-2 vasos al día de vino o cerveza, evitando las bebidas de alta graduación. También el uso de sal debe ser limitado porque un empleo excesivo, además de aumentar la presión arterial, facilita la retención de líquidos, es decir, la acumulación de líquidos en el organismo y la dificultad del cuerpo para eliminarlos, causando celulitis.

Para intentar limitar el consumo de sodio, se puede recurrir al uso de especias y aromas en la preparación de comidas y privilegiando la sal yodada, es decir, que contiene yodo (un mineral importante para el funcionamiento correcto de la tiroides).

 Cuidar más el pelo

Después del parto, el cuerpo de la mujer experimenta una disminución de estrógenos (las hormonas femeninas que son de gran ayuda durante el embarazo) y un aumento de otras hormonas, como la prolactina. Estos desequilibrios hormonales, muchas veces, afectan también a la salud del pelo, que puede experimentar el llamado “defluvio capilar posparto”: se trata de un incremento fisiológico de la caída de pelo que puede durar desde algunos meses hasta un año después del parto.

Es una circunstancia totalmente natural, destinada a desaparecer sola, pero que puede preocupar mucho a la nueva mamá. Para reducir la caída del pelo y preservar lo más posible su salud, es aconsejable seguir algunas reglas, como usar un champú delicado, aclarar mucho el pelo después de lavarlo y no frotar demasiado con la toalla (cuando está mojado, el pelo es más frágil). También hay que peinarlo lo menos posible y no acercar demasiado el secador a la cabeza.

La dieta también puede ayudar a contrarrestar la pérdida de cabello. Es necesario aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro, zinc y vitaminas C, E, y las del grupo B, todas ellas sustancias que ayudan a mantener la salud del cabello.

Cuándo hay que ir al médico

A veces, la pérdida de tono en el abdomen podría deberse a la diástasis de la pared abdominal, es decir, un “alejamiento” de la zona central de la pared que a veces puede comportar también una pequeña hernia umbilical (es decir, la salida de una pequeña parte de vísceras por la cicatriz umbilical). En este caso, no es posible recuperar totalmente la forma ideal sólo con el ejercicio, y es oportuno consultar al médico.

Finalmente, también una pérdida de tonicidad de los pechos podría ser difícil de solucionar y necesitar la ayuda de un especialista. De hecho, después de la lactancia, la glándula mamaria (la que está encima de los músculos pectorales) podría quedar ligeramente vacía y podría ser necesario consultar a un médico especializado en cirugía estética.

En algunos casos, para solucionar defectos y molestias físicas del posparto, es indispensable consultar al médico. Sobre todo, es importante pedir ayuda al nutricionista si los quilos a perder son muchos, y al dermatólogo si la pérdida de pelo es muy abundante. De hecho, el especialista podrá observar la posible presencia de otros factores asociados a la molestia, como anemia o problemas de tiroides (la glándula situada en la base de cuello que produce hormonas importantes para el organismo).

 

 

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