Mi bebé y yo

La placenta, protagonista de muchos rituales

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Una vez has dado a luz, ¿qué puedes hacer con la placenta? En muchos lugares del mundo, creen que deben enterrarla y que tiene, incluso, propiedades "mágicas". Por ello, realizan rituales supersticiosos para proteger al pequeño y, también, a la familia.

Según el libro "Le placente: rituels et usage thérapeutiques", durante mucho tiempo, nuestros antepasados pensaban que parte del alma del bebé permanecía con la placenta. En Egipto, creían que este órgano era el alma gemela del Faraón y cortaban el cordón umbilical con un cuchillo especial que, aseguraban, tenía propiedades mágicas.

En Alemania y Francia, por ejemplo, plantaban un árbol cerca de la casa y la enterraban allí, porque creían que así el niño podría llegar a ser hermoso, inteligente y virtuoso. En algunas regiones, la placenta se colgaba en el interior de la casa para que se secara.

En la actualidad, muchas culturas todavía conservan algunas tradiciones alrededor de la placenta. En China, por ejemplo, se considera que es un remedio para la vejez. En Yemen, se extiende sobre el techo de las casas para que se la coman las aves. En Indonesia, se llama a la placenta el hermano o la hermana menor del bebé. Para ellos, simbolizan los espíritus protectores del bebé. En Nepal, cuando un niño sonríe de forma inesperada, los papás dicen que, en realidad, está jugando con su hermano mayor, la placenta. En Sudán, muchas placentas son enterradas cerca de la Facultad de Medicina, con la esperanza de que el niño se convierta en médico. En Perú, afirman que la mujer, cuando está embarazada, lleva dos vidas en su interior: el feto y la placenta. En algunas vertientes del Islam, la placenta es enterrada en un ritual llevado a cabo, únicamente, por mujeres.

En algunos casos, la placenta también es considerada como un talismán. Algunos niños llevan trozos secos de placenta alrededor del cuello, pueden llevar pedazos de cordón umbilical cosidos en el dobladillo de un traje o escondidos en la cartera. En la actualidad, algunos padres conservan un pequeño trozo de placenta para hacer gránulos homeopáticos.

Actualmente, además, existe una corriente que defiende los beneficios de comerla después del parto, de hecho, hay incluso recetas con placenta para que no resulte desagradable. Aseguran que sus células y vitaminas ayudan a una mejor recuperación del parto. Y tú, ¿sabías que puedes comer tu placenta?

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