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Mi bebé y yo

Dolor de parto: fases e intensidad

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Cuando se piensa en el parto, el dolor es lo que asusta más. Lo mejor es saber de antemano cómo se manifiesta el dolor y cómo se puede controlar. Es verdad que cada persona tiene un umbral del dolor distinto, así como un ritmo y una dinámica propia.

​Sin embargo, si bien cada mujer vive y afronta el dolor a su manera, existe una configuración del dolor provocado por el parto muy concreta y común para todas. Sepamos cómo se localiza el dolor en cada fase del  parto, y los sistemas de analgesia más eficaces en cada momento. 



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LA ESPALDA
Con las primeras contracciones, se empieza a sentir dolor a nivel lumbar, parecido al de la menstruación, pero más intenso. Es agudo y difuso, dado que se irradia en una zona más bien amplia. Al principio, apenas se nota, pero, después, se intensifica, si bien es irregular.

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¿Por qué?
En la fase inicial de la dilatación, el cuello del útero se transforma para hacer posible el nacimiento. De estar cerrado y en una posición posterior, pasa a formar un ángulo con la cavidad uterina, se centra y, por último, se aplana. Los receptores presentes en el cuello del útero reconducen el dolor hacia la zona lumbar.

Métodos más eficaces:
En esta primera fase, es bueno realizar masajes en la zona baja de la espalda, en los laterales de la columna vertebral, donde la inervación es más superficial. Se trata de una zona en forma de triángulo, sobre la que se puede ejercer presión, aplicar compresas calientes o un gel de árnica. El cuello del útero necesita "intimidad" y relajación para abrirse; los aceites esenciales de jengibre o de lavanda dulce (una gota fricionada debajo del esternón) ofrecen un efecto calmante. 

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LA BARRIGA
A medida que la dilatación avanza, el dolor se intensifica y se vuelve "víscero-somático". En parte, continúa irradiéndose desde el útero y, en parte, se localiza en el fondo de la barriga, por encima de la vejiga y el pubis. Tiene una frecuencia rítmica: dolor y pausa; contracción y relajación; malestar y bienestar.

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¿Por qué?
La actividad contráctil del útero, que ya está presente en la primera fase, se intensifica. El descenso del niño a través del canal del parto causa una serie de efectos en cadena en todas las estructuras cercanas, desde la distensión de la vejiga a la de los órganos peritoneales. Si el dolor irrumpe de forma violenta o se aviva durante la dilatación, hay que conocer los motivos, que suelen estar relacionados con una posición inadecuada del niño.

Métodos más eficaces:
Para reducir el dolor, es bueno hacer pipí a menudo, tomar tentempiés energéticos, pero ligeros, y beber con frecuencia. Asimismo, poder adoptar la posición que se desee es fundamental, ya que permite soportar mejor el dolor y favorecer el correcto descenso del niño. Otros métodos que pueden ayudar es sumergirse en una bañera (el agua tiene un poder analgésico), recurrir a la autohipnosis o a la hidropuntura.

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LA ZONA SACRA
En el momento de empujar, durante la contracción, se percibe una fuerte presión sobre el pubis, el hueso sacro, el esfínter anal y el inicio de los muslos, además de una sensación de escozor en la cagina. El dolor cambia notablemente: pasa de ser "visceral" a totalmente "somático", muy localizado y capaz de provocar quemazón. Sin embargo, a medida que la cabeza del bebé presiona sobre el periné, el dolor se sustituye por unas contracciones muy intensas y por la necesidad apremiante de empujar (pujos).

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¿Por qué?
Una vez completada la dilatación, comienza el período de expulsión. La cabeza presiona directamente sobre el periné, la franja muscular situada entre la vagina y el ano, que debe abrirse para dejar pasar al niño.

Métodos más eficaces
La mejor forma de sentir menos dolor es adoptar la posición en la que la maá se encuentre más cómoda: tendida sobre un costado, sentada, en cuclillas, a gatas o de pie. La posición supina (boca arriba) es la menos indicada para controlar el dolor. Otra regla de oro "antidolor"es empujar cuando se siente la necesidad, no cuando se recibe la "orden". Realizar respiraciones abdominales y profundas también ayuda a calmar el dolor.

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DESPUÉS DEL NACIMIENTO
Una vez "liberada" la cabeza y el primer hombro, el niño sale por completo y el dolor cesa. Todavía se advierte un ligero escozor, mientras esperan las secundinas, es decir, la expulsión de la placenta, que se produce en el transcurso de media hora o una hora, como máximo, y que es indolora. En las siguientes horas, se notan los denominados "entuertos", las contracciones del útero, que tiene que transformarse en una especie de pelota dura, para evitar la hemorragia y escocer. Del mismo modo, si se ha practicado una cesárea, se pueden sufrir molestias típicas de una intervención quirúrgica. De lo contrario, sólo se nota un gran cansancio.

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Métodos más eficaces:
Todo depende de cómo se haya desarrollado el parto. Si se ha efectuado una episiotomía, puede ser útil realizar los primeros ejercicios perineales inmediatamente después del parto: mover la zona reduce la inflamación y acorta el plazo de curación. También puede servir de ayuda tomar árnica de glóbulos, un remedio analgésico y antihemorrágico. Para los puntos de la episiotomía o para los posibles desgarros, la administración de anestesia local es absolutamente obligatoria.

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