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La presencia del papá en la sala de partos se ha convertido en algo tan habitual que, prácticamente, se da por sentada. Sin embargo, no todos los papás se sienten cómodos en la sala de partos, y, en algunos casos, su presencia puede ser innecesaria, o incluso contraproducente.
Sólo si se siente cómodo
- Para el futuro papá, asistir al parto es fundamental para participar en el nacimiento de su hijo de forma consciente, no por obligación, sino por decisión propia.
- La mejor forma de informarse y despejar las dudas es asistir a un curso de preparación al parto con su pareja. Gracias a las explicaciones prácticas, el papá no confundirá situaciones absolutamente normales con emergencias. Estar bien informado también ayudará al papá a controlarse.
Consejos para el papá en la sala de partos
- Si bien, durante la dilatación, la ayuda y el ánimo del papá tienen un gran valor, en la sala de partos, su presencia debe ser más bien pasiva: la mejor forma de ayudar es volverte casi “invisible”, para evitar interferencias.
- Muchas mamás desean que su pareja esté presente en la sala de partos, pero no necesariamente que esté mirando cómo sale el niño. Sobre todo, la mamá necesita recibir apoyo mientras está concentrada en el nacimiento. Es probable que la matrona le aconseje permanecer junto a la mamá, sujetándole la cabeza con las manos y acariciándole las sienes.
- Cuando el niño nazca, el papá puede pedir cortar el cordón sin ningún problema.
- El papá no debe sentirse inútil: sufriendo y “empujando” simbólicamente con la futura mamá, también está dando a luz a su hijo (aunque sea psíquicamente y no físicamente).

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