Mi bebé y yo

¡Prepárate para el parto con Chi Kung y Taichi!

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Son dos artes chinas muy adecuadas para las mujeres embarazadas, que permiten un movimiento lento y armonioso, y una respiración profunda, en posición estática o en movimiento.

El Chi Kung, que literalmente quiere decir “trabajar con la energía”, consiste en una serie de sencillos ejercicios para desarrollar la fuerza vital, tener una respiración profunda y concentrar, calmar y equilibrar la mente. La práctica del Taichi, literalmente “polaridad suprema”, prevé la ejecución a ritmo lento de secuencias de movimientos circulares, fluidos y armoniosos, que relajan el cuerpo y la mente.

Los movimientos lentos, dulces y armoniosos de estas disciplinas aumentan la producción de endorfinas en el organismo, sustancias que poseen propiedades analgésicas y que proporcionan un bienestar físico y mental: por tanto, ayudan a las mujeres embarazadas a encontrar calma, tranquilidad y paz interior. A través de una alineación correcta del cuerpo, el Chi, la energía vital, fluye, aumentando las defensas inmunitarias y calmando el estado de ansiedad, mientras la corteza cerebral experimenta una condición de calma y descanso.

Un gran abanico de beneficios

La práctica constante de esta gimnasia especial hace que el cuerpo sea más ágil y armonioso, mejorando la postura. Durante el embarazo, una posición correcta es fundamental para “llevar” la barriga sin problemas. Veamos los beneficios.

- El estiramiento de la columna vertebral en la posición del Taichi y del Chi Kung previene y cura los dolores de espalda, debidos al relajamiento de los músculos lumbares por la hormona relaxina.

- La posición inicial y los movimientos lentos expanden el tórax, reduciendo la presión sobre el corazón y los pulmones, y mejorando la respiración y la circulación sanguínea de madre e hijo.

- En los primeros meses de gestación, la mayor oxigenación de los tejidos, huesos y músculos reduce las náuseas y el cansancio.

- Otro gran beneficio de estas disciplinas chinas es la estimulación del drenaje linfático, que previene y atenúa los edemas de las extremidades superiores e inferiores.

- También ayudan a gestionar el miedo y el dolor: la sensación de dolor es siempre subjetiva. Gracias al Chi Kung y al Taichi en el embarazo, se modifica también la actitud mental, que se vuelve más abierta y receptiva hacia los distintos matices de la vida; el dolor del parto ya no se ve como algo que hay que reprimir enseguida y a toda costa, sino que hay más disponibilidad para afrontarlo serenamente como un acontecimiento natural que transforma, renueva e infunde vida. Durante el trabajo de parto, en las pausas entre una contracción y otra, hacer unos simples ejercicios de Chi Kung alivia notablemente las tensiones y el cansancio.

¡Probar para creer!

Te enumeramos una serie de ejercicios, ideales para el embarazo.

- Posición inicial: entre cielo y tierra

Ponte en posición erguida, con la columna vertebral derecha, los pies paralelos y abiertos como el pelvis, las rodillas ligeramente dobladas y el cuerpo relajado. Cierra los ojos y fija un punto delante de ti. Imagínate que un hilo de seda colgado del cielo esté atado encima de tu cabeza y te mantiene en posición erguida. Abraza tu barriga y siente la nueva vida que llevas dentro de ti. Cuando inspiras, intenta empujar la barriga hacia fuera; cuando espiras, retrae la barriga. Tu niño es masajeado y mecido por el ritmo de tu respiración, mientras tú te sientes arraigada a la tierra con la parte inferior de tu cuerpo y elevada hacia el cielo con la parte superior. Mantén esta posición respirando profundamente durante unos minutos.

Este ejercicio corrige y mejora la postura, y refuerza las piernas.

- Como una ola

Desde la posición inicial, lleva los brazos a lo largo de los costados imaginando una ola que llega a la playa. Inspirando, levanta lentamente los brazos, estirados pero relajados, hacia delante, hasta la altura de los hombros. Después, imaginando que la ola vuelva al mar, espira y lleva los brazos a la posición de partida. Repite el movimiento, alternando ojos abiertos y cerrados, en 5-10 ciclos respiratorios completos.

Este ejercicio relaja, hace que la respiración sea más lenta, baja la tensión, tranquiliza.

- El cielo entreabierto

Desde la posición de base, pon las palmas de las manos hacia el exterior, levanta lateralmente los brazos hacia arriba y ábrelos hacia el cielo. Siente la belleza y la inmensidad del universo. Deja fluir la respiración y, a cada inspiración, imagínate que tu bebé y tú estáis recibiendo toda la energía vital de la naturaleza. A cada espiración, imagínate alejar todas las tensiones de tu cuerpo-mente para regalárselas al universo que las transforma. Mantén esta posición respirando profundamente durante algunos minutos.

Este ejercicio fortifica la columna y las piernas, eliminando el cansancio.

- Une cielo y tierra

Desde la posición anterior, orienta las palmas de las manos hacia el suelo y, espirando, deja caer lentamente las manos hacia las caderas. Siente la solidez de la tierra bajo tus pies. Lleva las palmas hacia el exterior e, inspirando lentamente, levanta los brazos hacia el cielo. Siente la ligereza y la grandeza del cielo sobre ti. Repite el movimiento circular a tu alrededor al ritmo de tu respiración, sintiendo cómo tu bebé y tú misma estáis conectados al cielo que os cubre y a la tierra bajo tus pies.

Este ejercicio fortalece las piernas y la espalda, y mejora la funcionalidad de todos los órganos internos, eliminando las náuseas.

- ¡Abre tu corazón!

Ponte en la posición de partida y cruza las manos delante del pecho. Lleva un pie hacia atrás y carga todo el peso en él. Al mismo tiempo, abre los brazos a los dos lados. Piensa que estás abriendo tu corazón al misterio de la maternidad, ¡te estás abriendo a una nueva vida! Vuelve a la posición inicial con los pies paralelos y cruza de nuevo los brazos en el pecho. Ahora, repite el ejercicio, llevando el otro pie hacia atrás. Cuando abres los brazos, inspira: sentirás una expansión dentro de ti, el horizonte se ampliará. Cuando vuelvas a recogerte en ti misma, espira, y tendrás una sensación de ligereza y de flexibilidad.

Este ejercicio abre la cavidad torácica, aumentando la capacidad respiratoria, masajea y fortalece el corazón.

- ¡Abraza el sol, abraza la luna!

Desde la posición inicial, levanta los brazos, como si quisieras abrazar una bola delante del tórax: ¡estás abrazando la luna llena! Inspirando, abre los brazos horizontalmente, como si quisieras abrazar una bola más grande: ¡estás abrazando el sol! Espirando, vuelve a abrazar la luna y su energía ligera y concentrada; inspirando, abraza el sol y su fuerte energía que se expande. Repite el movimiento durante 5-10 ciclos respiratorios completos.

Este ejercicio elimina las tensiones en la parte alta de la espalda y mejora la respiración.

- Gira la esfera dorada

Desde la posición inicial, levanta los brazos como para abrazar una gran esfera imaginaria delante de tu barriga. Inspirando, levanta lentamente los brazos, teniendo las palmas de las manos una en frente de otra, hasta la altura de los hombros. Acerca los brazos al cuerpo y, espirando, vuelve a bajarlas hasta tu barriga. Haz algunas rotaciones en los dos sentidos y termina el ejercicio apoyando las manos en tu barriga: con los ojos cerrados, entra en contacto con tu bebé enviándole un pensamiento de amor.

Este ejercicio corrige la postura, mejora la conciencia de la respiración, da vigor al cuerpo y a la mente.

- Gira la esfera dorada 2

En la posición inicial, levanta los brazos como para abrazar una gran esfera imaginaria delante de tu barriga. Visualiza una esfera dorada y brillante entre tus manos que se miran entre ellas. Gira la esfera llevando la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo, manteniendo las palmas orientadas una hacia otra. Después, gira la esfera en el otro sentido, llevando la mano izquierda hacia arriba y la derecha hacia abajo. Haz este movimiento las veces que quieras, respirando espontáneamente. Termina el ejercicio apoyando las manos en tu barriga: con los ojos cerrados, entra en contacto con tu bebé enviándole un pensamiento de amor.

Este ejercicio corrige la postura, mejora la conciencia de la respiración, da vigor al cuerpo y a la mente.

- Ejercicio para la pareja: la danza de las manos que empujan

Una frente al otro, la mamá y su pareja llevan el pie derecho hacia delante y juntan sus muñecas. Las manos y los brazos dibujan un círculo horizontal en el sentido contrario a las agujas del reloj, en el espacio vacío que se crea entre los dos. El peso del cuerpo se desplaza de forma constante de un pie a otro, el hombre empuja la mano hacia la mujer, para después retraerla y recibir el empuje de su pareja. Para aceptar que la energía de tu pareja entre en “tu espacio”, hay que ceder, ser receptivos y al mismo tiempo tener un centro estable.

Este agradable ejercicio, que en chino se llama Tui Shou (manos que empujan), desarrolla el sentido del equilibrio favoreciendo las relaciones armoniosas. La danza del Tui Shou puede ayudar a las parejas a comunicarse mejor a través del movimiento, cuando con las palabras ya no se consigue hacerlo. El Tui Shou también es llamado danza “del dar y del recibir”, “del yin y yang” y “del masculino y femenino”.

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