Mi bebé y yo

Refuerza el vínculo con tu futuro bebé en el agua

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¿Sabes que prepararte para el parto en el agua tiene muchas ventajas? Además de los beneficios físicos de la actividad acuática, podrás conectar con tu pequeño antes de nacer. Descubre cómo.

Prepararse para el parto sumergida en el agua ayuda a conectar con el bebé que flota en el líquido amniótico, así como a reforzar el vínculo de amor con el pequeño. La lentitud de los movimientos impuesta por el ambiente acuático y la posibilidad de dejarse llevar por el empuje del líquido permite relajar las tensiones, favoreciendo la relajación y el recogimiento. De esta manera, la futura mamá puede dejarse llevar, en sentido figurado, a sus orígenes, evocando las mismas sensaciones agradables que su hijo está experimentando en su vientre.

Los cursos de actividades acuáticas para embarazadas como método de preparación al parto están destinados a potenciar la conciencia de la futura mamá, tanto de ella misma como de la presencia del pequeño, así como de su capacidad innata para dar a luz y cuidar a su hijo. El agua se transforma, así, en un común denominador entre la madre y su hijo, y sirve para establecer un contacto profundo, ayudando a la mujer a prepararse para ser mamá, no sólo físicamente, sino, sobre todo, psicológicamente.

Qué es la preparación al parto en el agua

- Si tu ginecólogo ha determinado que no existen contraindicaciones, a partir del primer trimestre de embarazo, puedes sumergirte en el agua de tu bañera, que deberá tener una temperatura agradablemente templada. Apoya las manos delicadamente en la parte inferior del abdomen y concéntrate con los ojos cerrados, pensando en tu hijo acariciado por el agua, como lo estás tú.

- Si vas a la piscina, pide a tu pareja que te sostenga mientras tú flotas extendida. Relaja todas las tensiones del cuerpo y déjate mecer con suavidad, tratando de respirar lentamente y visualizando al pequeño que hay dentro de ti.

- Si tienes confianza con el agua, puedes sumergirte por completo y ponerte en cuclillas, cabeza abajo y con los ojos cerrados, exactamente en posición fetal. De esta manera, percibirás los sonidos atenuados y vivirás las mismas sensaciones que el bebé. Normalmente, este ejercicio se propone en las piscinas donde se imparten los cursos de preparación al parto.

- Hacia el final del embarazo, podrás hacer otro ejercicio que te ayudará a revivir el momento del nacimiento: sumérgete completamente en el agua. Después, poco a poco, vuelve a emerger y observa tus sensaciones: la luz que cada vez es más intensa, la diferencia de temperatura, los sonidos que se agudizan... El vínculo con tu hijo será más profundo, porque habrás experimentado sus emociones cuando viene al mundo.

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