Mi bebé y yo

Parto: ¡sí, tú eres capaz!

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El momento del nacimiento ha llegado y no sabemos si estamos preparadas para "separarnos" de él y si seremos capaces de dar a luz a nuestro hijo. Es un momento de alegría que pasa por mucho dolor.

¡Vamos allá! Ya han pasado los nueve meses tan esperados: el curso preparto, los análisis y las ecografías, las primeras compras para el bebé, su habitación preparada, la maleta para el hospital y hemos decidido que en la sala de partos también estará el futuro papá. El deseo de conocer a tu bebé se mezclaba, durante el embarazo, con el deseo de aplazar este momento, y el tiempo unas veces parecía interminable, pero otras parecía que pasaba volando. Y ahora el momento ha llegado, estés lista o no, y el parto es un pacto de cooperación entre madre e hijo.

La primera característica de parto es que es inevitable: hay que hacerlo. Puedes prepararte imaginándolo como un momento  idílico o catastrófico, pero no puedes evitarlo.

Este pensamiento puede crear temor y ser fuente de las preocupaciones de muchas mujeres, pero es un pensamiento que da fuerza. Es normal que durante el embarazo haya más de un momento en el que se tema el parto, normalmente en el último trimestre. Es normal tener miedo a lo que no se conoce o a lo que ya has experimentado, pero cuyas consecuencias siempre pueden ser diferentes. La futura madre llama y consulta otras mujeres: su madre, amigas y hermanas. Pero el parto sigue siendo una experiencia única para todas y con frecuencia indescriptible. El parto es un momento crucial y difícil de olvidar para la mujer, no tanto físicamente (dolor, intervenciones médicas, etc.) como sobre todo psicológicamente.

Dar a luz es como un viaje. Se inicia con un propósito, la unión única y especial de la madre y del feto, sigue un proceso, compuesto por diferentes etapas, y culmina con la separación de la mamá y su bebé.

Intentemos entender cómo la naturaleza sigue su curso y nos prepara para el nacimiento de nuestro hijo:

- La alegría del nacimiento pasa por el miedo al dolor, miedo a morir (y algunas partes de tu personalidad, de hecho, morirán), miedo por el bienestar del niño, etc.

- Las primeras contracciones, las de preparación, llegan antes, hacia el séptimo mes, para recordarnos lo que tiene que pasar, lo que nos permite preparar el cuerpo y la mente.

- El primer trimestre es el de adaptación, tanto para la madre como para el feto; durante el segundo trimestre, se prepara el entorno físico y relacional que dará la bienvenida al bebé. No es hasta el tercer trimestre de embarazo que aparece la ruptura de esta relación tan "especial" entre madre e hijo: aquí la ansiedad y la preocupación por el futuro son completamente sanas y normales.

- El dolor, tan temido, crea una condición "crítica" que puede ser superada positivamente, gracias a la capacidad de la mujer de tener confianza en sí misma y en las personas que cuidan de ella durante el parto.

El parto es una colaboración entre la madre y el niño: basta pensar que es el mismo niño quien se coloca en posición para seguir mejor el camino hacia el nacimiento; sin duda, hace un esfuerzo mayor que el de la madre. Es un equilibrio que se crea de una manera natural y que permite a la nueva mamá sentirse más consciente y estar preparada para la separación que la vida inevitablemente le traerá.

¿Te sientes preparada para este momento? ¿Cómo estás viviendo los últimos días? ¿Estás cansada y no puedes esperar a que nazca o aterrorizada por la idea de que el parto os coja desprevenidos? Tu hijo sabrá cómo ayudarte.

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