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Inmediatamente después del parto, son habituales los dolores causados por la episiotomía. Te ofrecemos una serie de consejos que puedes seguir para evitar las molestias.
• Después de practicarse una episiotomía, para refrescar y descongestionar los genitales externos puedes efectuarte aplicaciones de agua fría con una infusión de hamamelis (una cucharada de hojas y corteza seca hervidas en agua durante unos diez minutos). • Para atenuar el posible escozor, puedes rociarte los genitales con agua fría. Para ello, utiliza el teléfono de la ducha o bien aplícate un chorrito de agua directamente de un recipiente, mientras estás sentada en el bidé. • Después de haber defecado, es necesario que te limpies con papel higiénico muy suave, lavándote a continuación con agua fría. • A la hora de lavarte, debes tener en cuenta que en el mercado existen productos expresamente estudiados para la higiene íntima que, además, ayudan a aliviar el dolor y a reducir la inflamación. Estos productos tienen un ph fisiológico, que en la vagina es de entre 3,8 y 4,5, y contienen sustancias antiinflamatorias, calmantes y, de ser necesario, refrescantes. • Para reducir las molestias, también puedes aplicarte hielo, anestésicos locales en forma de aerosol o tomarte analgésicos. • Las molestias, que suelen cesar al cabo de unos días, se deben a la cicatrización después del parto. Por lo general, el malestar desaparece al eliminar los puntos de sutura.
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