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Las claves para recuperarte del desgarro perineal

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Durante el parto es muy normal que el médico practique la denominada episiotomía, pero de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda no llevarla a cabo a menos que sea necesario. Como contrapartida, es natural que haya más casos de desgarro perineal entre las mujeres que han dado a luz recientemente.

¿Qué es el desgarro perineal?

Se trata de un desgarro o rasgadura en el tejido del canal del parto, es decir, las partes blandas, que puede ser lateral o central. Según la prolongación del área afectada, el desgarro perineal se puede clasificar como de primer grado (si afecta una pequeña zona del periné), de segundo grado (también afecta a la musculatura y llega hasta el esfínter externo del ano), de tercer grado (cuando se ha visto dañado el esfínter anal) y de cuarto grado (también hay lesión en la mucosa rectal).  

El desgarro también se puede producir tras realizar la episiotomía, aunque ésta reduce el riesgo de sufrir un desgarro perineal de tercer o cuarto nivel. El desgarro puede ocurrir por diversas causas: porque el bebé es demasiado grande como para pasar fácilmente por la vagina; cuando el bebé está en posición podálica, es decir, nace de nalgas o pies; o incluso cuando el parto se produce muy rápido.

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Desgarro perineal: prevención y recuperación

El médico se encargará de proporcionarte las curas y el tratamiento que crea conveniente para la cura y cicatrización del desgarro. Dependerá de cada caso y de la gravedad del desgarro, pero, una vez se regresa a casa, es probable que necesites algo de ayuda durante la recuperación. Por ello, te explicamos algunas de las prácticas que pueden ayudarte sobrellevar esta molesta lesión tan común.

En primer lugar, debes saber que es totalmente habitual sentir dolor, molestias, así como tener la zona enrojecida, irritada y sobre todo, sufrir durante las relaciones sexuales. Con un desgarro, es habitual que el médico haya practicado puntos de sutura, por lo que, para la recuperación, seguramente recetará un antiinflamatorio no esteroideo. Las molestias pueden durar unos días, o incluso un año, en el caso de un desgarro de tercer o cuarto grado.

Para aliviar la zona afectada, son bastante efectivos los baños tibios o baños de asiento. Si tienes bañera, aprovecha para hacer sentadillas hundiendo las nalgas y las caderas en agua templada, ni fría ni caliente, con la que tú te sientas a gusto.

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Recuerda que, como en el caso de las hemorroides, permanecer mucho tiempo sentada puede empeorar la irritación de la zona. Aplica hielo o almohadillas empapadas con agua fría de hamamelis o infusión fría de manzanilla para calmar el dolor.

También puede ser muy útil usar una botellita para rociarte con agua templada en la zona del periné cuando vayas al baño. Un chorrito de agua te limpiará, y además evitará el escozor provocado por la orina cuando entra en contacto con la piel.

Aprovecha los momentos en los que estás sola en casa, o con personas de confianza, para ir desnuda de pelvis para abajo, y tener al aire la zona del periné. Esto ayudará a calmar la zona y a la cicatrización.

Por último, cuando ya empieces a estar recuperada, los conocidos ejercicios de Kegel son una herramienta ideal, tanto para recuperarse de un desgarro perineal como para prevenirlo. Así que aprovecha para hacerlos y tendrás el periné mucho más fortalecido, de cara a un si tuvieras otro parto. Para prevenir, también se recomienda masajear e hidratar el perineo durante el embarazo, de tal forma que el área gane elasticidad y esté más protegida ante un posible desgarro perineal. 

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