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La inducción del parto: causas y métodos más efectivos

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Se utiliza cada vez más a menudo, aunque no siempre es necesaria. Pero, ¿cuáles son las causas? ¿Cuáles los casos en los que es realmente necesaria la inducción del parto y cuáles los métodos más novedosos y efectivos?

Un recurso excesivo

Inducir el parto significa utilizar algunas técnicas farmacológicas que pueden producir una transformación del cuello uterino y estimular las contracciones necesarias. En algunos casos, es una opción inevitable, pero, en los últimos años, el número de inducciones "innecesarias" están creciendo: hemos pasado de un 15% a finales de los años 90 al 20-25% en los últimos años. Se trata de cifras demasiado altas, si tenemos en cuenta que se trata de un método que altera la fisiología del parto y que implica, incluso, un ligero aumento en el riesgo de complicaciones durante el parto, como frecuencia cardíaca fetal anormal o una mayor probabilidad de tener que recurrir a la cesárea.

¿Por qué, entonces, casi una de cada cuatro mujeres embarazadas se somete a la inducción si no es una práctica exenta de riesgos? Probablemente, el fenómeno es parte de una tendencia general hacia la medicalización del nacimiento, y la elección está determinada por una actitud de excesiva cautela por parte de los médicos, que, ante una situación de duda, prefieren controlar y supervisar el parto, en lugar de esperar a que se desarrolle de forma natural.

¿Cuándo es necesaria?

Hay situaciones en las que el uso de la inducción es inevitable. Por ejemplo:

-En caso de embarazo prolongado. Es la indicación más frecuente: el parto debe ser inducido si el embarazo ha superado el tiempo recomendable, es decir, ha llegado a 41 semanas + 3-5 días.

-La rotura prematura de membranas. Si se está experimentando una rotura espontánea de la bolsa amniótica, pero, tras 12-18 horas, el parto no ha comenzado de forma natural, es necesaria su inducción. Esto es debido a que ya no se puede garantizar la esterilidad uterina y existe un riesgo, aunque pequeño, de infección, incluso cuando la mujer se someta a profilaxis antibiótica.

-Trastornos del embarazo. Hipertensión, diabetes  gestacional, retraso del crecimiento u otras condiciones pueden hacer que sea necesario anticipar el nacimiento. Sin embargo, hay que analizar estas condiciones caso por caso.

¿En qué casos se puede esperar?

No siempre hay que actuar. Hay situaciones en las que se puede esperar, para ver si el parto se inicia de forma espontánea. Por ejemplo:

-Cuando existe una disminución del líquido amniótico o una reducción de los movimientos fetales percibidos. Aunque se deben realizar pruebas para evaluar el bienestar del niño, estas dos condiciones no constituyen una indicación suficiente para la inducción. Si la prueba cardiotocográfica y otras pruebas complementarias confirman que el bebé está bien, no hay ninguna razón para acelerar el proceso.

-En caso de "fatiga" de la futura mamá. A veces, sucede que es la propia mujer quien, hacia el final del embarazo, pide un poco de ayuda porque se siente cansada, física y psicológicamente, y quiere que el embarazo termine lo antes posible. En este caso, el deber de los médicos es tranquilizarla, decirle que el bebé está bien y que, por su propio bienestar, es mejor esperar y no anticiparse a los acontecimientos. Incluso cuando es el médico quien programa la operación, es bueno que, antes del consentimiento (cualquier técnica se puede realizar únicamente si la mujer lo acepta al firmar un consentimiento informado) la futura mamá pida explicaciones detalladas de las razones por las que se toma esta decisión.

Viejos y nuevos métodos

¿Cuáles son las diferentes técnicas utilizadas para inducir el parto?

-Apéndice. Similar a un tampón, se trata de tiras de unos 15 cm que se insertan a través de la vagina y, en cuyo cabezal, contienen un material que libera gradualmente pequeñas dosis de prostaglandinas. Se trata de una técnica cada vez más utilizada, ya que permite la liberación gradual del fármaco y, por lo tanto, un comienzo más suave de las contracciones, con la ventaja añadida de que se pueden quitar y volver a introducir en cualquier momento, en función de cómo evolucione la situación.

-Globo. Es una técnica innovadora, aunque todavía está en  fase experimental. Consiste en insertar un globo en el canal vaginal que, llegado al cuello del útero, se hincha hasta alcanzar un diámetro de 4-5 cm. De esta manera, se consigue una estimulación mecánica, que provoca el desprendimiento de la membrana y activa la producción local de prostaglandinas naturales en el espacio de unas pocas horas, consiguiendo el ablandamiento y el acortamiento del cuello del útero. La técnica no es dolorosa o incómoda para la mujer, y tiene un efecto similar a la intervención farmacológica. De momento, la técnica del globo ya ha sido adoptada en algunos centros piloto, pero deben pasar por lo menos 4-5 años para verificar los resultados y extender el método.

-Prostaglandinas en gel. Aunque todavía se usa, se considera un sistema caduco, ya que puede generar un mayor riesgo de hipercontractilidad uterina, teniendo en cuenta que, una vez aplicado, no se puede modular la actividad. También está obsoleto el aceite de ricino para estimular las contracciones intestinales y las uterinas reflejas.

-La oxitocina. Se trabaja con esta técnica cuando el cuello uterino ya se ha suavizado y se ha acortado, pero la dilatación no se produce y, por lo tanto, el parto no se inicia. La oxitocina, administrada por goteo intravenoso, aumenta las contracciones, acelerando, de este modo, los tiempos de la dilatación. A pesar de ser una técnica válida, es importante utilizar la dosis efectiva más baja, y esperar largos períodos de tiempo antes de decidir si hay que aumentar la cantidad de fármaco, debido a que hace que el parto sea mucho más doloroso. También aumenta el riesgo de sufrir una hemorragia posparto.

Técnicas no farmacológicas

-El barrido de membrana es el desajuste mecánico, sin ruptura del saco amniótico, de la superficie interior del cuello uterino, y debe realizarlo manualmente un ginecólogo. Es una práctica un poco molesta, pero, en algunos casos, es útil para provocar contracciones si el parto ha comenzado y es un poco lento.

-La amniorrexis manual consiste en romper el saco amniótico, con el fin de estimular la producción natural de prostaglandinas. Se puede utilizar en combinación con otras técnicas de inducción, con el fin de mejorar su eficacia, pero nunca se debe utilizar como punto de partida para iniciar el parto, debido a que una eliminación del líquido amniótico aumenta el riesgo de frecuencia cardíaca fetal anormal. Además, puede resultar más difícil encajar la cabeza del bebé en el canal de parto.

Disipar algunas creencias

A menudo, se dice que hacer el amor durante el embarazo ayuda a iniciar el proceso de parto: esto es porque el semen contiene prostaglandinas, que pueden inducir las contracciones del útero.Las relaciones sexuales no están prohibidas en el embarazo (salvo en casos especiales), pero no hay que esperar de ellas una gran eficacia como método natural de inducción del parto.

¿Y qué decir de la creencia según la cual subir escaleras varias veces al día o caminar a un ritmo acelerado puede ayudar a iniciar el parto? Si el embarazo progresa fisiológicamente, el ejercicio moderado hace bien a la madre, aunque, en los últimos meses, no hay que someterse a un esfuerzo excesivo. De hecho, una fatiga excesiva puede restar oxígeno a la placenta y activar las contracciones, pero de una manera en absoluto fisiológica. Va de maravilla dar un paseo a diario o subir escaleras, pero tampoco exageremos.

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