El miedo a soportar el dolor de las contracciones y a empujar correctamente es muy común entre las primerizas. Los expertos te ayudan a resolver tus dudas.
Éste es uno de los temores más frecuentes de las mamás primerizas, sobre todo, de las que han escuchado historias alarmantes de parientes o amigas. Cada mamá percibe el dolor de parto de forma diferente. A veces, las mujeres que dan a luz con antelación sufren menos que las que tienen un parto después de término, porque no han tenido tiempo suficiente para pensar en el dolor. Sin embargo, tampoco es cierto que un parto rápido sea menos doloroso. En este caso, las contracciones suelen ser más fuertes y seguidas. No obstante, también es verdad que un parto muy largo debilita notablemente la resistencia física de la mamá. No tengas miedo, porque: tanto la futura mamá como el médico pueden hacer determinadas cosas para aliviar el sufrimiento. Por ejemplo: • Resulta muy útil asistir a un curso de educación maternal o cursos de preparación al parto: conociendo con antelación las etapas del trabajo del parto, los miedos se pueden controlar mejor. En estos cursos, se enseñan técnicas de relajación ("training" autógeno respiratorio, yoga, hipnosis, etc.), que ayudan al cuerpo y a la mente. • Antes de que finalice el embarazo, el tocólogo informa a la mamá sobre la posibilidad de afrontar el parto sin dolor, mediante la administración de las anestesias epidural o espinal, que consisten en la inyección de un líquido anestésico en una zona de la columna vertebral. ¿Empujaré correctamente?
Este miedo está relacionado con la preocupación de que el niño sufra al pasar por la pelvis o de que se produzcan laceraciones. En ocasiones, también entra en juego un componente psicológico: el miedo a empujar puede estar relacionado con el deseo de huir de las responsabilidades.
No tengas miedo, porque: • Los cursos de preparación al parto enseñan a la mujer a empujar, incluso a través de simulaciones del parto. • El trabajo de la matrona en la sala de partos es, también, el de ofrecer apoyo psicológico a la mamá. • A veces, la episiotomía (incisión que se practica en las últimas fases del período expulsivo) evita las laceraciones espontáneas, más difíciles de suturar. Éstas, de todos modos, no pueden afectar ni a la salud ni a la vida sexual de la mujer. Pueden provocar algunos problemas, pero sólo durante poco tiempo.
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