|
La cesárea consiste en que el nacimiento del niño no se produce por vía vaginal, sino a través de una incisión quirúrgica en las paredes del abdomen y en el útero.
La cesárea está indicada cuando: • En presencia de una desproporción entre el feto y la pelvis de la madre (la madre, por estatura o constitución tiene una pelvis estrecha, desproporcionada con respecto al cuerpo del niño, o simplemente el feto es muy grande). En este caso, un parto vaginal podría provocar sufrimiento al bebé y lesiones a la madre. • La madre es primeriza y el bebé se presenta en posición podálica. En este caso, la decisión de intervenir con una cesárea puede dejarse para el último momento. • En los casos de presentación anómala del feto. • El embarazo es gemelar y los fetos se obstaculizan entre ellos. • Cuando algunas complicaciones del embarazo aconsejan el adelanto del parto. • Existe una anomalía en la posición de la placenta que, si se produjese el parto natural, podría dar lugar a un desprendimiento precoz de la misma. • En presencia de obstáculos "físicos" en el canal del parto (por ejemplo, un fibroma). • Sufrimiento fetal durante el trabajo del parto que hace necesario que el niño nazca con urgencia. • El cuello del útero no se dilata lo suficiente a pesar de la validez de las contracciones. • La madre ya ha tenido dos o más hijos a través de una cesárea. La cesárea puede llevarse a cabo con anestesia general, si bien existen técnicas de anestesia más ligeras. De todos modos, la general no entraña ningún peligro para el niño, puesto que la intervención es breve y la dosis de anestesia es pequeña. Los recién nacidos se resienten poco de la anestesia, como máximo están un poco más "adormilados" que los otros porque no han tenido que sufrir el estrés del parto por vía vaginal. La intervención es breve, sencilla y comporta riesgos reducidos; la incisión en la zona abdominal se realiza en sentido transversal y, después de la intervención, es necesaria una convalescencia de la madre, puesto que se trata de una intervención quirúrgica en toda regla. Aproximadamente el 70 por ciento de las mujeres que han sufrido una cesárea pueden dar a luz a un segundo hijo por vía vaginal. No obstante, esto será imposible en el caso de que se vuelvan a dar las mismas condiciones que habían determinado la cesárea anterior, o bien en el caso de que la cicatriz del útero no sea lo bastante fuerte como para soportar sin problemas las contracciones uterinas.
 |