Después de haber sufrido una cesárea, muchas mamás se preguntan si el segundo parto podrá ser natural. Recurrir a la cesárea es indispensable para la salud del bebé o de la madre en determinadas circunstancias.
La cesárea puede llegar a ser indispensable, sin embargo, también tiene algunas desventajas. Por lo tanto, está plenamente justificada la voluntad de evitar una segunda cesárea, en el caso de producirse un segundo embarazo, siempre y cuando no existan riesgos para la madre ni para el bebé. Segundo embarazo: parto natural Recurrir al parto natural permite llenar el sentimiento de "vacío" que, a menudo, produce la experiencia de la anestesia de la cesárea. También, evita sufrir un segundo corte en el útero, lo que contribuye a preservar su elasticidad, sobre todo en vistas a nuevos embarazos. Sólo se puede dar a luz de forma natural cuando la cesárea se debió a problemas específicos del primer embarazo, que no se vuelven a presentar en el segundo. Los problemas más habituales podrían haber sido: • Presentación podálica del feto: cuando el niño no se presenta de cabeza en el canal del parto. • Placenta previa: la placenta está colocada delante del cuello del útero. • Gestosis grave: es una enfermedad que produce una fuerte elevación de la presión y, por lo tanto, peligros para la madre y el feto. • Sufrimiento fetal agudo: que puede deberse, por ejemplo, a la formación de un "nudo" en el cordón umbilical. Antes de practicar un parto natural, es preciso asegurarse de que la cesárea no tuvo complicaciones, como una infección o un hematoma en las suturas, acompañada de una fuerte prolongada subida de fiebre. Esta circunstancia podría haber afectado a la elasticidad del útero, con el riesgo de ruptura al producirse un nuevo embarazo. Además, para tener plena seguridad de la cicatrización en el útero, han de haber transcurrido unos dos años desde el momento en que se produjo la intervención.
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