Aunque el número de cesáreas aumenta de forma general, lo cierto es que se practican más cesáreas en las clínicas privadas que en los hospitales públicos. Según un informe elaborado por el Grupo Atlas de Variaciones en la Práctica Médica dentro del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, en el periodo de 2000 a 2005, la incidencia de cesáreas pasó de un 19,51 a un 22,26% en los hospitales públicos y de un 30,8% a un 36,44% en los privados.
Un estudio realizado en Escocia concluye que, en España, las mujeres que no pertenecen a trabajos con carga física son más propensas a tener un parto por cesárea. Fenómenos similares a éste se han observado en Noruega, Reino Unido, etc.
Según indican los investigadores escoceses, la alternativa de la cesárea tiene un componente social. De hecho, a medida que aumenta la posición social de la mujer, aumenta también el nivel de medicalización del parto.
El estudio tuvo en cuenta la ocupación del padre o de la madre y el lugar de residencia como medidores de la condición social y analizaron su relación con las cesáreas. Los resultados del análisi son curiosos. En la década de los 80, las mujeres que más se sometían a cesáreas eran las de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Ahora, en cambio, la tendencia cambia y son las mujeres mejor posicionadas socialmente las que más se someten a esta práctica.
Uno de los factores que podría explicar este fenómeno es que "hay muchas mujeres que no quieren parir", asegura María Ángeles Rodríguez Rozalén, presidenta de la Asociación Nacional de Matronas.
Estos datos indican un mayor número de intervenciones en ausencia de motivos médicos entre las mujeres más acomodadas, una situación sobre la que la Organización Mundial de la Salud advirtió el año pasado entre otras razones porque el riesgo de mortalidad de la madre se multiplica por siete.
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