Mi bebé y yo

Todo sobre la cesárea

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¿Cuándo es realmente necesaria? ¿Cómo se desarrolla el parto? ¿Cuánto tiempo se necesita para recuperarse de esta operación? Te ofrecemos todas las indicaciones para hacer frente a un parto por cesárea.

"Sólo cuando es necesario". Éste podría ser el título de un folleto sobre la cesárea, para informar a las mujeres embarazadas sobre los riesgos y los beneficios de esta intervención, y que lo adecuado es hacer uso del bisturí sólo en presencia de indicaciones médicas específicas. En nuestro país, el porcentaje de cesáreas es, de hecho, cada vez mayor, concretamente entre un 25 y un 28% de los partos. Esto significa que muchas mujeres dan a luz por cesárea sin una verdadera razón médica. Pero, cuando las circunstancias lo requieren y hay una indicación clara, la cesárea es un recurso valioso para salvaguardar la salud de la mujer y la del bebé durante el parto.

He aquí un resumen de en qué casos la cesárea está indicada:

- La futura madre sufre de enfermedades que impiden o hacen peligroso el parto natural.

- Ha habido un retraso en el crecimiento intrauterino del bebé.

- El bebé viene de nalgas.

- Hay una desproporción entre el tamaño de la cabeza del bebé y la pelvis de la madre.

- En caso de placenta previa, que puede romperse y causar hemorragia durante el parto natural.

- Cuando se presenta una urgencia, por sufrimiento fetal agudo.

De todos modos, corresponde al médico juzgar si resulta oportuno recurrir a una cesárea. Es necesario que el ginecólogo explique a la madre el motivo por el cual elige esta intervención, suministrándole información basada en la evidencia científica sobre los riesgos y los beneficios de la cesárea, con respecto al parto natural. Si es la mujer quien pide dar a luz por cesárea, se recomienda discutir con el médico los motivos de la solicitud, evaluar los pros y los contras, a sabiendas de que, en ausencia de indicaciones por parte del ginecólogo, el médico puede rechazar esta operación. En los casos en que la solicitud esté fundamentada en un temor al parto, lo ideal es informarse acerca de los diferentes tipos de apoyo que ofrece el hospital en el que se desea dar a luz. En muchos casos, un programa de apoyo adecuado es eficaz para reducir la ansiedad, facilita la elección y mejora la experiencia del parto.

Antes de entrar en la sala de operaciones

Cuando no tiene carácter de urgencia, la cesárea es programada por el ginecólogo de acuerdo con la madre un poco antes de finalizar el embarazo, por lo general, alrededor de la semana 38, porque, en este momento, el bebé ya está lo suficientemente maduro como para nacer. Es mejor no esperar más, con el fin de evitar el riesgo de que el parto empiece por sí solo y que, entonces, se requiera una cesárea de emergencia.

El día previsto, la mujer debe presentarse en el hospital en ayunas, unas horas antes de la hora fijada para la operación. Antes de entrar en la sala de operaciones, la futura madre es visitada por el ginecólogo o la matrona, y se evalúa el bienestar del bebé  controlando el latido del corazón mediante una cardiotocografía. Si es necesario, también se realiza una ecografía.

En general, por razones de higiene, y para evitar la incomodidad cuando se retira el parche del apósito, se practica la depilación, es decir, el afeitado de la parte superior del vello púbico. 

Completados los preparativos, la futura madre está lista para hacer su entrada en la sala de operaciones, donde la espera un equipo quirúrgico formado por dos ginecólogos (o un ginecólogo y un cirujano), una matrona, un anestesista y los asistentes. 

Dos tipos de anestesia

En el caso de cesárea de emergencia, se recurre a la anestesia general, que tiene un efecto casi inmediato. Sin embargo, si la cesárea está programada, por lo general, se hace uso de la anestesia epidural o espinal, dos técnicas que eliminan el dolor y que permiten, por un lado, reducir al mínimo el paso de fármacos a través de la placenta al feto, y, por otro, que la madre esté despierta para dar la bienvenida a su bebé. Los dos tipos de anestesia privan de sensibilidad la parte inferior del cuerpo y evitan cualquier movimiento en esta zona.

Entre los dos tipos de anestesia, el preferido para la cesárea es la espinal, debido a que tiene efecto a los cinco minutos, en comparación con los 10-15 de la epidural, y conlleva un menor riesgo de complicaciones. Consiste en la inyección de una sola dosis de anestésico asociado con un fármaco opioide en el líquido que baña la médula espinal, a través de una aguja fina que se inserta en el espacio entre dos vértebras de la región lumbar. La aguja es tan delgada que no hay necesidad de realizar antes una anestesia local.

Con la epidural, en cambio, el fármaco se inyecta a través de un catéter introducido entre dos vértebras, que se mantiene ahí por si, posteriormente, resulta necesario aplicar una nueva dosis. La inserción del catéter requiere de anestesia local. 

Cuando se anestesia y prepara a la madre en la mesa de operaciones, se inserta una sonda en la vejiga, que se mantiene durante un día o dos si la mujer no es capaz de salir de la cama por su cuenta para usar el baño.

¿Cómo funciona el parto?

La intervención quirúrgica tiene una duración de unos 40 minutos. El abdomen se desinfecta y el ginecólogo hace una incisión en la piel de cerca de 8 cm de largo en la zona habitualmente cubierta por el vello púbico, donde la cicatriz es menos visible. Luego accede a la capa subcutánea y separa con sus manos las dos tiras longitudinales del músculo del abdomen para llegar al peritoneo, la membrana que rodea los órganos internos y la parte inferior del útero. El líquido amniótico surge por sí solo y es aspirado, y con la ayuda del equipo médico, el ginecólogo extrae el bebé, pinza y corta el cordón umbilical.

El bebé se da a la matrona, quien lo muestra a su madre. Por lo general, la madre tiene una mano libre, en la otra está la aguja, y puede sostener al pequeño durante unos momentos. Entonces, el niño es llevado al neonatólogo, que controla su estado de salud.

Mientras tanto, la operación continúa. El ginecólogo extrae la placenta y las membranas, y limpia la pared interna del útero con una gasa; entonces, se dilata un poco el cuello del útero desde el interior, para ayudar a la salida de la sangre durante los días siguientes al parto. Por último, se suturan los tejidos afectados, prestando especial atención a la apariencia de la piel.

Cuando la operación ha terminado, la madre es acompañada a la habitación, donde puede iniciar la lactancia materna, a menos que sea necesario mantener al bebé en una cuna térmica en observación durante algún tiempo.

¿Qué sucede después?

Hoy en día, el tiempo de recuperación tras un parto por cesárea es comparable al del parto natural. 24 horas después de la cirugía, se pide a la nueva madre que se levante de la cama y ande unos pasos con la ayuda del personal médico.

Mientras sus movimientos estén restringidos, para cuidar al niño, la mujer necesita de la presencia continua de una persona a su lado, que debe instalarse en la habitación con ella. En estas condiciones, se puede mantener al bebé con ellos. En cuanto a la lactancia, no hay ninguna diferencia en comparación con el parto natural. Durante las primeras horas después del parto, los pechos de la madre producen calostro, que es suficiente para nutrir e hidratar a su pequeño. En un día o dos, se producirá la subida de la leche. La nueva madre será capaz de amamantar a su bebé, prestando atención en no adoptar durante algún tiempo determinadas posiciones que presionen el abdomen o le causen molestias.

A no ser que se produzcan complicaciones, la mujer puede ser dada de alta a los 3-5 días del parto. En casa, la cicatriz operatoria no requiere un cuidado especial y, por regla general, no genera problemas, debido a que el hilo de sutura utilizado es absorbido por la piel.

El método Stark

En los últimos años, se ha extendido una técnica quirúrgica que permite minimizar el trauma de la intervención en el cuerpo de la parturienta: el método Stark. A diferencia de la técnica tradicional, que implica la incisión de la piel, de las diversas capas de la pared abdominal hasta llegar al útero y la posterior sutura de todas estas incisiones, el método Stark no afecta a la piel y a la pared del útero, sino que el cirujano utiliza los dedos para encontrar un camino, apartando y moviendo los músculos en vez de cortarlos. El cierre de la pared abdominal implica menos pasos y menos puntos de sutura. La operación dura la mitad de tiempo que la cesárea clásica y la recuperación posoperatoria es también más rápida.

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