Mi bebé y yo

El parto en el agua

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Hoy en día, hay más mujeres que deciden dar a luz a su bebé en el agua. Existen muchas ventajas, aparte del ambiente de tranquilidad y de intimidad que se crea en la sala de parto. ¡Descúbrelas a continuación!

Los dolores se soportan mejor

En una bañera, nos sentimos más ligeras. Esto nos permite poder movernos más y afrontar con más facilidad las contracciones. La mamá puede abandonarse a un estado de relax que facilita la producción de endorfinas, también llamadas “hormonas del placer”, que tienen un efecto analgésico. Además, las catecolaminas, que se suelen producir en situaciones de estrés, disminuyen.

Las bañeras que se utilizan para dar a luz tienen una capacidad de 600 litros: cuanto más se sumerge la mujer, mayor es el empuje hidrostático y el efecto de soporte del agua. Gracias a la sensación de ligereza que se experimenta, la mamá puede cambiar de posición más fácilmente y esto le permite tener un papel más activo durante el parto. Su pareja y la matrona asisten a la mamá desde fuera.

En el agua, las contracciones se sienten con menos intensidad: esto se debe no sólo a la temperatura, sino también al masaje continuado que se crea en cada movimiento, y que envía estímulos al cerebro. Se produce, de esta forma, una especie de “bloqueo” de las vías nerviosas: las terminaciones que deberían transportar el mensaje de dolor están ocupadas y no consiguen comunicar de forma eficaz.

La duración del período de dilatación se reduce e incluso la fase de expulsión se vive con una menor intensidad. En el agua, los tejidos del canal vaginal son más elásticos (se estiran más fácilmente), y casi nunca es necesario practicar una episiotomía (la incisión que se suele hacer para facilitar la salida del bebé).

¿Hay alguna contraindicación?

Si no ha habido problemas durante los nueve meses, y si el trabajo de parto ha empezado regularmente, el nacimiento en el agua no tiene contraindicaciones. No es posible dar a luz en el agua si el niño está en posición podálica, si se trata de gemelos o si el parto empieza antes de salir de cuentas. En cambio, el hecho de haber tenido un parto anterior por cesárea no representa un problema.

Durante la permanencia en el agua, el bienestar del feto se mantiene bajo control mediante una monitorización electrónica del corazón del bebé. Un latido anómalo puede hacer que sea necesario salir de la bañera. La misma mujer, si no se encuentra a gusto, o si quiere ponerse la anestesia epidural, puede decidir salir de la bañera.

Un parto rápido

¿Cuál es el momento más adecuado para sumergirse? Normalmente, sobre todo si es el primer parto de la futura mamá, es oportuno entrar en la bañera cuando el trabajo del parto ya ha empezado y la dilatación del útero haya alcanzado los 3-5 cm. Si se entra en la bañera demasiado pronto, existe la posibilidad de que las contracciones se detengan; si se entra demasiado tarde, existe el riesgo de que el beneficio sea mínimo. El parto, normalmente, dura como máximo dos horas y media.

Todo perfecto, también para el bebé

¿Y el bebé? ¿No existe el peligro de que, al nacer, trague un poco de agua? En realidad, el niño no respira hasta entrar en contacto con el aire debido a un reflejo automático, el reflejo de inmersión mamífero, que hace que la glotis se quede cerrada. Muchos niños, además, abren los ojos cuando todavía están en el agua.

¿Cuándo hay que salir de la bañera? Después del parto, la matrona apoya al bebé en el vientre de la madre para que los dos puedan gozar de los primeros momentos juntos, tan importantes en la vida de los dos. Después, la mamá decide si quedarse en el agua hasta el alumbramiento de la placenta (que suele tardar unos 15 minutos) o salir de la bañera con su pequeño.

Informarse con tiempo

No todos los hospitales ofrecen la posibilidad de dar a luz en el agua. Si quieres vivir esta experiencia, debes documentarte con tiempo para elegir la estructura más adecuada para tus exigencias. En algunos hospitales, sólo se ofrece la posibilidad de estar en el agua durante el trabajo del parto; para la fase de expulsión, la mujer debe salir de la bañera. Además, es importante tener en consideración que, en las estructuras más pequeñas, sólo hay una bañera, o dos como mucho: si otra mamá la reserva, podrías quedarte sin ella. 

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