Mi bebé y yo

Las posiciones del bebé al nacer

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En un 5% de los embarazos, el bebé no asume la posición más adecuada para el nacimiento, es decir, la cefálica. He aquí, caso por caso, como podría presentarse el bebé y qué consecuencias tiene de cara al parto.

Normalmente, alrededor de la semana 30 de embarazo, el bebé asume la posición más adecuada para el descenso por el canal de parto: la cabeza hacia abajo, el eje longitudinal del cuerpo paralelo al de la madre, la cabeza inclinada hacia delante con la barbilla en el esternón, y las piernas y los brazos flexionados y recogidos en el tronco. Esto sucede en el 95% de los embarazos. Veamos qué puede suceder en el 5% restante de los casos.   

Con la cabeza hacia abajo es más fácil

Se habla de presentación cefálica cuando el bebé se coloca con la cabeza hacia abajo, es decir, cuando la cabeza es la primera parte del bebé que se ve en el momento del nacimiento. Si el cuello del bebé está completamente flexionado y la parte de la cabeza que va antes en el canal de parto es la parte de detrás, donde se abre la menor de las dos fontanelas, se llama posición cefálica de vértice: ésta es la situación ideal para un parto fisiológico. El diámetro de la cabeza es el mayor del cuerpo del bebé, y si la dilatación del cuello del útero ha alcanzado una amplitud tal que permite que pase la cabeza, el resto del cuerpo saldrá sin problemas.

Se pueden producir complicaciones si el cuello no está totalmente doblado hacia delante. En este caso, el bebé puede hacer su camino en el canal de parto con la parte superior de la cabeza, la región donde se abre la fontanela mayor, con la frente o con la cara. Entonces, se habla, respectivamente, de “presentación de bregma”, “de frente” o “de cara”. En estas condiciones, el descenso del bebé a través del canal de parto puede detenerse y la monitorización del latido del corazón puede evidenciar un estado de sufrimiento del pequeño debido al estrés. En tal caso, puede ser necesario recurrir a una cesárea.

Posición podálica

En el 4% de los embarazos, el bebé llega a las puertas del parto con la cabeza mirando hacia arriba y el extremo inferior del cuerpo hacia abajo, preparado para descender por el canal de parto. A veces, las piernas del bebé están flexionadas y recogidas hacia la pelvis. En este caso, la parte que se presenta primero es el culito del bebé. Otras veces, las piernas están extendidas y la presentación es de pie.

No siempre la presentación podálica requiere de un parto por cesárea. El recurso al bisturí es necesario si el bebé tiene un peso estimado superior a los 3,8 kilogramos. Si el bebé es más pequeño, se puede intentar tener un parto vaginal, aunque es difícil encontrar un ginecólogo dispuesto a asistir a una mujer que quiera dar a luz de forma natural a un bebé podálico.

Pero ¿cuáles son los riesgos?

El diámetro de la pelvis del bebé es inferior al de su cabeza. Por lo tanto, existe la posibilidad de que el culito empiece el descenso en el canal de parto cuando la dilatación todavía es insuficiente para que pase la cabeza, y ésta se quede después bloqueada, con el peligro de asfixia del pequeño.

Los riesgos aumentan si la presentación es podálica, ya que la rápida salida de las piernas puede hacer que los brazos del bebé, que, normalmente, están recogidos sobre el pecho, se estiren hacia arriba. Si esto sucede, el bebé puede quedarse bloqueado a la altura de los hombros. Existen maniobras que el médico puede hacer para intentar liberar rápidamente los hombros, pero el peligro de asfixia es significativo.

Otra posible complicación es el prolapso del cordón umbilical, es decir, que salga una parte del cordón umbilical durante la fase expulsiva. De este modo, comprimido en el canal de parto, el cordón no es capaz de proporcionar oxígeno al bebé que está naciendo. Es una posibilidad que no existe en caso de presentación cefálica.

Por todas estas razones, si el bebé está en posición podálica, normalmente se prefiere recurrir a la cesárea, aunque el peso del bebé sea inferior al umbral de 3,8 kilogramos.

Si está en posición transversa

Todavía más rara es la posición transversa: el feto tiene el eje del cuerpo de forma transversal al eje del útero y es uno de los hombros el que empuja hacia abajo. Es un suceso que se produce en el 0,5-1% de los embarazos.

En las primíparas, la posición transversal puede ser debida a una malformación del útero o de la pelvis, o a la presencia de un fibroma de grandes dimensiones en el fondo uterino. En las multíparas, puede ser una consecuencia de la pérdida de elasticidad de las paredes del útero.

Además de la imposibilidad física para el feto de nacer espontáneamente en estas condiciones, la posición transversa comporta también un riesgo muy elevado de prolapso del cordón umbilical. No se puede intentar tener un parto vaginal si el bebé está en posición transversa; es indispensable programar una cesárea.

Ayudar al bebé a girarse

Si el bebé tiene la cabeza girada hacia arriba porque tiene el cuerpo en posición transversal respecto al eje del útero, antes de que el embarazo llegue a término, se puede intentar modificar su posición con diversos procedimientos:

-Se puede estimular al pequeño a girarse espontáneamente y a ponerse en posición cefálica. La mamá puede quedarse durante algunos momentos relajada y tranquila, manteniendo la pelvis por encima del tronco.

 -Se puede recurrir a la acupuntura y a la moxibustión, dos técnicas originarias de la medicina tradicional china que, aplicadas individualmente o combinadas entre sí, estimulan la contracción del útero y animan al bebé a moverse. Los resultados no están garantizados, pero parecen favorecer los movimientos espontáneos.

-Por último, existe la posibilidad de intervenir con una maniobra de giro manual, un procedimiento que consiste en la manipulación externa del abdomen de la madre para empujar al bebé a rotar hasta la posición cefálica. Se lleva a cabo en el hospital, bajo vigilancia ecográfica, preparados para intervenir con una cesárea de urgencia si la rotación forzada provocara una rotura de la placenta o daños en el cordón umbilical. Se trata de un procedimiento que no todos los ginecólogos están capacitados para hacer o dispuestos a intentar.

Parto gemelar

Dos gemelos que van a nacer no se colocan siempre en la misma posición. Puede pasar que un bebé sea podálico y el otro cefálico. Lo que cuenta, a efectos de la modalidad de parto, es la presentación del bebé destinado a nacer primero. La ecografía hecha en las últimas semanas de embarazo muestra claramente cuál de los dos gemelos ha descendido más y empezará primero a empujar en el canal de parto. Sobre la base de esta observación, se puede decidir si intentar un parto espontáneo o programar una cesárea.

Si el primer gemelo está en posición cefálica, el segundo no tendrá problemas para salir, incluso si se presenta de nalgas o de pies. En este caso, se puede proceder con relativa tranquilidad con el parto vaginal. Se recurre a la cesárea, en cambio, si el primer gemelo o ambos bebés están en posición podálica.

Si el primer bebé se presenta en posición transversal, la cesárea es obligatoria. Si el primero es cefálico y el segundo transversal, teóricamente, el ginecólogo podría intentar direccionar manualmente al segundo durante el parto, tras la expulsión del primero, pero los riesgos son tales, que también, en este caso, se prefiere recurrir a la cesárea. 

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