Hola, Doctor, mi segundo hijo, que tiene 21 meses, tiene una “manía” (no sé si es correcto definirlo así o si más bien es un tic): desde que nació, para dormirse, me toca la cara de forma muy molesta. En realidad es una tortura: me mete las manos en la boca, me toca los dientes, los ojos, busca cualquier lunar, grande o pequeño, que pueda alcanzar, intentando literalmente arrancarlo con las uñitas. En resumen, dormirlo es un suplicio cada vez, y además, como tiene el sueño muy ligero, por la noche se despierta repetidas veces. Para volver a dormirlo, vuelve a empezar la tortura… Intento, con gestos decididos, tenerle la mano quieta, pero nada, hace fuerza, se pone nervioso y llora si no lo dejo hacer, o –peor aún- se despierta y no se vuelve a dormir. Le aclaro que no lo hace sólo conmigo, sino con cualquiera que intente dormirlo (el padre, la abuela…). Querría preguntarle cuál es la naturaleza de esta costumbre, de dónde viene, si usted cree que es expresión de alguna molestia y cómo hacer para solucionarlo…

Respuesta de Dr. Leo Venturelli

Estimada señora, su hijo ha transformado sus gestos desagradables en su ritual de la noche, y esto en absoluto debe volver a suceder. Debe mostrarse extremadamente decidida a impedírselo, pero ofreciéndole un sustitutivo, por ejemplo, una bolita antiestrés o un muñeco de goma. Tenga en cuenta que durante un periodo de tiempo el niño protestará y le costará dormirse, pero usted tendrá que seguir siendo inflexible. Si tras dos semanas la situación no mejorara, le aconsejaría que consultara a un psicólogo. Espero sus noticias, si lo considera oportuno. Saludos cordiales.  

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