Mi primer hijo, de 28 meses, alrededor de los tres meses después del nacimiento de su hermanita, que ahora es un bebé de 9 meses, empezó a estar muy nervioso, siempre agitado, también de noche, y sobre todo empezó a tartamudear. El tema es que este defecto se agrava cuando vive una situación de estrés emocional, celos o reprimenda, ¡y parece que no mejora! ¿Puedo darle algún tratamiento, aunque sea leve? ¿Qué actitud debo tener? ¿Cómo puedo ayudarlo? P.D.: Quería añadir que, en las últimas semanas, aunque sea después de una pequeña reprimenda, dice que tiene “pupa” en la barriga, y también que va a la guardería. Gracias, cordiales saludos.

Respuesta de Dr. Leo Venturelli

La mejor actitud consiste en esperar pacientemente a que la situación se asiente sin fármacos, pero, también, y sobre todo, sin intervenciones agresivas (por ejemplo, regañarlo o castigarlo) o exageradas atenciones: es decir, cuanto menos haga, mejor es para volver a la normalidad. No muestre su preocupación por su tartamudez, haga como si nada. Incluso la “pupa” de la barriguita podría ser un modo de llamar la atención. Si no hay vómitos ni diarrea, y si parece sólo una modalidad de molestia psicológica, bastará con un mimo, un beso en la barriguita, y se le pasará todo. 

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