Me llamo Diana y tengo 2 preguntas sobre la lactancia. 1) Soy alérgica al polen y mi bebé nacerá a finales de febrero, un mes antes del inicio del polen. Yo querría darle le pecho. ¿Cómo lo hago? Nunca he tomado antihistamínicos, pero imagino que no podré tomar ni siquiera paliativos, aunque tampoco querría renunciar a la lactancia. 2) Querría volver pronto al trabajo por varios motivos, pero si lo hiciera antes de los 5/6 meses, ¿podría darle mi leche tras haberla sacado con el sacaleches? ¿Cómo y cuánto tiempo se puede conservar?

Respuesta de Dr. Leo Venturelli

No es necesario que renuncie a la lactancia; los fármacos antihistamínicos tipo cetirizina se pueden usar, aunque pasan a la leche en una parte muy pequeña. Si quiere estar todavía más tranquila, puede utilizar fármacos tópicos, es decir, sólo con acción local, como sprays nasales a base de corticoesteroides y, si es necesario, gotas de colirio en los ojos.

 La leche materna se puede almacenar a temperatura ambiente durante un máximo de 4 horas, si el día es caluroso, y si no hace más de 24 grados, un máximo de ocho. Puede durar mucho más si se guarda en el frigorífico o el congelador. Simplemente, conviene ponerla en uno u otro en raciones individuales, suficientes para una toma. En el frigorífico se conserva durante 3-5 días, en el congelador, durante 3 meses; en un congelador con menos de -18 grados, durante 12 meses. Sea en el frigorífico o en el congelador, la leche se tiene que colocar lejos de la puerta para evitar exponerla a cambios de temperatura, cuando se meten o sacan los demás alimentos. Para descongelarla, antes de dársela al bebé, conviene proceder lentamente: primero se mete en el frigorífico durante unas horas (o también a temperatura ambiente, en cuyo caso hace falta menos tiempo), y después se calienta al baño maría. Es decir no se debe pasar del congelador al agua hirviendo, sin un paso intermedio. En cambio, una vez sacada de la nevera, se puede calentar enseguida. Para calentarla, no se debe usar el microondas, ya que podría alterar sus características. Una vez descongelada y antes de calentarla, se tiene que agitar ligeramente para que su contenido sea homogéneo. Es posible que la leche conservada adquiera un sabor ligeramente agrio, por la acción de una enzima llamada “lipasa”. Este fenómeno no compromete la calidad de la leche, que se puede administrar tranquilamente al bebé. La leche materna descongelada y no utilizada se tiene que tirar. Respecto a su administración, si la leche extraída se ofrece al bebé en sus primeros días de vida porque no succiona con la suficiente eficacia, es mejor utilizar una jeringa sin aguja. No es aconsejable utilizar el biberón para no acostumbrar al pequeño a la tetina, demasiado distinta al pezón y mucho más cómoda para obtener la leche en respuesta a la succión. La leche extraída se puede ofrecer con el biberón más adelante, por ejemplo, cuando la mamá vuelva a trabajar y, si es necesario, en su ausencia, para darle al bebé algunas tomas de leche.  

Buscador de consultas

Muchas mamás compartís las mismas dudas... aquí puedes encontrar consultas ya resueltas sobre el tema que te interesa... ¡Búscalo aquí!

Consultas más populares de Pediatría

Últimas consultas en Pediatría

Te puede interesar