Soy Laura la madre de David que tiene casi 8 meses (y 2 dientes). Le escribo para contarle algo extraño que sucede desde hace unos días. David siempre ha comido con ganas (yo casi diría vorazmente) tanto la papilla del mediodía como la de la noche. Sin embargo, hace unos días cuando lo pongo en la trona se pone a llorar y solo come si mientras tanto le hago jugar haciendo que se distraiga, pero no hay manera de que se lo acabe todo. Tampoco consigue acabarse la leche del desayuno que antes bebía en pocos minutos. No sé si tiene algo que ver, pero hace unos días que le cuesta evacuar y cuando lo hace, tiene bolitas (como la caca de cabra) muy duras. En su opinión, ¿cuál puede ser el problema? Gracias por su atención.

Respuesta de Dr. Leo Venturelli

Las causas de esta repentina hostilidad a los alimentos, ya sean papillas o leche, pueden estar relacionadas con molestias en la boca, a veces por una gingivitis, a veces por la llegada de los primeros dientes. En otras ocasiones, un niño puede rechazar la comida porque está incubando alguna enfermedad: pérdida de apetito y el estreñimiento pueden ser los primeros síntomas de un malestar que luego conduce a una enfermedad o una infección similar a la gripe; hay que esperar y ver qué pasa. Para el estreñimiento, que también puede ser la causa  de que tome menos alimentos y líquidos, vale la pena probar, si el pequeño la acepta, fruta hervida, casi fría.

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