Estimado Doctor. Soy la madre de una niña de 14 meses. Hace dos meses nos trasladamos a Grecia, el lugar donde trabaja mi esposo temporalmente. Antes de la mudanza, mi hija comía perfectamente sus papillas para almorzar y cenar, pero desde el día que llegamos aquí ha dejado de comer, rechaza categóricamente todo lo que le damos sin ni siquiera probarlo. Los primeros días pensé que era normal, ya que se encuentra en un ambiente totalmente cambiado, pero luego hice que me enviaran desde España las papillas de carne que antes adoraba (aquí no se encuentran). Al principio el resultado parecía positivo, pues comió bien durante una semana, pero luego volvió a empezar a rechazar las papillas comiendo de forma intermitente. Rechaza casi todos los alimentos nuevos y lo único que come sin rechistar son galletas, yogur de vainilla y galletas saladas. ¿Puede ser que no le guste estar aquí? ¿Qué debo hacer? Gracias por su atención, saludos cordiales y felices fiestas.

Respuesta de Dr. Leo Venturelli

Probablemente, la niña se había adaptado muy bien a su casa, a las costumbres diarias, a la rutina. El cambio de lugar, de temperatura y, sobre todo de hábitos, le han provocado una crisis y el tiempo de adaptación está resultando más largo del necesario. Intente mantener los horarios de las comidas y la hora de acostarse constantes. Le será más fácil acostumbrarse a la nueva situación. Insista.

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