Hola Doctor. Tengo una niña de 10 meses. Hace tres meses empezó a comer alimentos preparados y conservados, pero ahora, al darle de comer, no quiere y me escupe la comida. La he llevado al pediatra y me dijo que la pequeña está perdiendo peso. El pediatra me aconsejó darle queso fresco, pescado blanco y pavo para comer. Sin embargo, lo he probado y tampoco quiere. ¿Qué puedo hacer? Gracias. 

Respuesta de Dr. Luis González Trapote

La pequeña está perdiendo peso pero su estado de salud ¿es correcto? Si es así la primera cosa que tiene que hacer es dejar de preocuparse. Mientras haya comida en casa no debe dar importancia a que esté pasando una mala época con la comida. A lo mejor (no lo sé), la causa radica en que están brotando dientes o empujando para salir.

¿Puede haber influido la alimentación con alimentos ya preparados y conservados? Quizás. No por esto quiero decir que estos alimentos no sean de buena calidad, si bien muchos de ellos llevan sal en exceso, están muy, pero muy, triturados y pueden, a lo mejor, llegar a cansar a los niños, ya que, aunque haya bastante variedad, una ternera con verdura precocinada y conservada tiende a saber siempre igual, lo que no ocurre en casa. No me malinterprete, pero estos alimentos precocinados y conservados siempre los he considerado como de ayuda extraordinaria para circunstancias concretas, como una salida de excursión, un día que usted no puede cocinar, etcétera, pero no como alimentación diaria y constante.

Puede ser también que la niña prefiera los alimentos en trocitos o poco triturados.  Una niña de diez meses prácticamente puede comer de todo, cocinado de manera sencilla, no sofisticada: pasta, arroz, sopita, legumbres (a lo mejor en puré al principio), pescado blanco y azul, huevo, carne blanca (mejor) y roja, fruta y leche (materna o de continuación) o derivados lácteos, en una cantidad no inferior al medio litro, teniendo en cuenta que la leche líquida y el yogur son idénticos por volumen, y que 20 gramos de queso equivalen a 100 ml de leche líquida (3/4 de un yogur). Otra causa de falta de apetito en los lactantes es la carencia de hierro en la sangre (ferropenia), pero el pediatra ya la ha visitado y no lo ha comentado siquiera, por lo que yo lo descarto.

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