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Varios estudios psicológicos han determinado que existen tres tipos de temperamento en los recién nacidos: el fácil, el difícil y el apático. Todos ellos, tienen diferentes niveles de intensidad y en muchas ocasiones, llegan a mezclarse. ¡Descubre cuál es el de tu bebé!
Temperamento fácil: El mismo adjetivo los define. Son niños "fáciles" de educar. No representan problemas para adquirir hábitos ni para obedecer a los papás. Se adapta fácilmente a los cambios y no le cuesta nada dedicar una sonrisa, incluso, a un desconocido.
El temperamento difícil: Un bebé con temperamento difícil requiere de grandes dosis de paciencia por parte de los papás. Le cuesta adquirir hábitos, tanto de comida como de sueño y se irrita con facilidad, lo que se traduce en lloros y contínuas rabietas. La paciemcia, el cariño, los mimos y el amor de los padres conseguirán, con el tiempo, suavizar estas conductas. Lo único que necesita el pequeño es sentirse seguro y querido.
Temperamento apático: El bebé apático es un bebé tranquilo. No protesta demasiado y parece acepytar los cambios con facilidad. Es un bebé que parece estar siempre sumergido en su mundo. Posee un gran mundo interior y por eso, parece más apático a los estímulos exteernos. El hecho de que no llore o no reclame la atención de los papás, no significa que no la necesite. Por eso, es muy importante darle el cariño y los mimos que recibiría cualquier otro bebé. De lo contrario, la falta de cariño y atención, podría desembocar en problemas de desarrollo.
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