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En el primer trimestre, tienen lugar algunos de los trastornos habituales del embarazo, como las náuseas y los cambios hormonales. El tercer trimestre, en cambio, es sin duda el período más agotador del embarazo. En ambos casos, la reflexología puede ser muy útil.
Los beneficios de la reflexología en los primeros meses de embarazo •Sirve para superar el cansancio. Esta técnica restituye la energía y ayuda a que la embarazada esté más fuerte físicamente. •Ayuda a prevenir las náuseas, muy frecuentes en los tres primeros meses de embarazo. •Actúa sobre el hígado, agilizando el metabolismo, es decir, haciendo que el organismo asimile mejor la elevada producción de hormonas. •Reduce la tensión nerviosa, la ansiedad y las preocupaciones. Los beneficios de la reflexología en los últimos meses de embarazo •Hace que las piernas se sientan más ligeras y menos doloridas. Además, proporciona un agradable alivio a los pies, que están sometidos al sobreesfuerzo de soportar diez quilos más de lo normal. •Ayuda a combatir la hipertensión, peligrosa en el embarazo debido al riesgo de sufrir gestosis. Sin embargo, en este caso, el masaje debe acompañarse con fármacos procedentes de la medicina tradicional, o bien con otras técnicas de medicina alternativa. •Favorece la digestión y la actividad intestinal que, durante este período, trabajan a un ritmo más lento, debido a que el estómago y el intestino están comprimidos por el feto. •Previene o reduce la celulitis, siempre y cuando se combine con una alimentación adecuada. •Alivia el dolor de espalda. La reflexología ayuda a desbloquear la congestión linfática, que provoca dolor, especialmente en la zona lumbar. •Ayuda a prevenir el parto prematuro. El masaje en la planta de los pies hace que el útero se relaje, evitando que se produzcan contracciones antes de tiempo.
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