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Ya se que el titulo es muy grave pero es que mi hija me tiene consumida la paciencia y me saca de mis casillas. Cuando no esta en casa todo es paz y alegria. Todo esto esta mal muy mal, pero lo que me mas me preocupa es que siempre ha sido una niña triste y no sabe disfrutar de nada.

Respuesta de Elena Fernández - Sonia Martínez

Hola, gracias por escribirnos, es muy valiente por tu parte reconocer cómo estás y pedir ayuda. Es muy importante considerar que tu actual estado de ánimo bajo puede que te haga sentir más susceptible y esto influya en tus percepciones. Esta percepción nos llega mediante tu lenguaje, donde hemos podido detectar muchas generalizaciones que pueden producirte mucha ansiedad a la hora de sobrellevar este tema. Ya sabes que nuestro lenguaje (lo que nos decimos de las cosas) puede convertirse en tu amigo o tu enemigo y quizá no seas muy consciente de que frases como “todo está mal” o “cuando mi hija no está todo está bien” son muy potentes y negativas en cuanto a la relación y el vínculo necesario entre una madre y su hijo. Te aconsejamos que gradualmente vayas reduciendo de tu vocabulario palabras como “TODO, NADA, NUNCA o SIEMPRE”, que generalizan situaciones puntuales a generales y también evitan dejar una puerta abierta a la esperanza de cambio.  Si generalizamos un hecho puntual a algo general, podemos magnificar las emociones desagradables que percibes y la situación se convierte en angustiosa. Cambiando esta percepción, podrás comprobar como hay instantes, aunque sean breves que también tu hija hace cosas positivas, como el silencio, jugar, o imaginar. Cuando se encuentre en esos momentos, acercarse y sonreírla, o tocarla, abrazarla o darle un beso son gestos emotivos que mejorarán vuestro vínculo y ayudarán a que la situación empiece a reducir tensión por ambas partes. Te animamos al cambio de tu lenguaje para empezar a cambiar la percepción de tu realidad y así encontrarte más relajada, por ejemplo:  “Algo que hizo ayer mi hija hizo que yo me enfadara”. Ajustamos más al hecho que ella hizo que a la niña, no nos gustó un acto y así no dejamos de expresar a la niña que a ella la queremos, que no es mala sino que hizo algo mal, y lo que hay que enseñarla es a rectificar y que la próxima vez recuerde antes lo ocurrido para que vaya aprendiendo. De esta forma, empezarás a notar que centras tus esfuerzos en recuperar tu autocontrol y puedes interesarte entonces por herramientas que sean potentes para mejorar esta sensación como, por ejemplo, la respiración profunda, la relajación, la visualización positiva de la resolución del conflicto (pensar que esto también acabará bien y se solucionará).
Si pudieras empezar a incorporar estos pequeños consejos estarás cambiando tu actitud para empezar a generar más confianza en tu hija, ya que cuando ella sienta seguridad y límites que le aportas de una manera cercana, comenzará a ser más frecuente que empiece a comunicarse mejor contigo. Al menos nuestras emociones no solemos contarlas si no confiamos en quien vayamos a depositarlas. La amabilidad en vuestro vínculo evitará enfrentamientos y generará confianza y asertividad ayuda a fijar límites y cumplirlos.
Por otra parte respecto a tu hija, alrededor de los 7 años los niños atraviesan una etapa de cambio, vuelven las rabietas, prueban límites de nuevo… Suponemos que ahora se habrá acrecentado el problema. Como bien dices, la niña no está feliz. Quizá debajo de esos enfados se esconde una tristeza que la envuelve y sería bueno observarlo. Añades que se siente insegura, no disfruta de lo que tiene a su alrededor, buscará llamadas de atención de manera negativa, aflorarán los celos, la envidia, el enfado, la tristeza y ella no sabrá qué hacer tampoco, todas sus conductas seguro que no son malintencionadas…
Los niños, al igual que los mayores, se meten en esta dinámica y van desviándose poco a poco de sentirse competente, saber lo que quieren, buscar maneras positivas de que les atiendan, les quieran y les cuiden. Si esto lleva mucho tiempo te damos todo el apoyo para que la vayas guiando hacia sentimientos de seguridad, alegría, orgullo; hacia la responsabilidad, respeto a los demás, gusto por compartir, cooperar… Para esto necesitas mucho tiempo y paciencia, ya que necesita que le ofrezcas la oportunidad y os la deis de “volver a empezar a relacionaros con ella de manera positiva”. Algunas de las cosas que puedes hacer son:
-  Reservar un tiempo para fortalecer vuestro vínculo, donde puedas prestarle sólo a ella toda la atención: dándole un masaje, caricias, disfrutando de un buen helado. Un tiempo en el que ella sepa que puede contar contigo y que sigues queriéndola.    
- Empezar a escribir juntas un cuaderno de alegrías donde cada noche escribiréis lo que os ha gustado del día, lo que habéis conseguido.
- Habilitar en casa un espacio donde podáis relajaros y reflexionar para cuando ella haga algo fuera de las normas que tengáis pautadas, así podréis hablar allí de manera relajada cuando ella lo haya reflexionado y sepa lo que está mal. Aprenderá a rectificar poco a poco.
- Ayudarla a reconocer que está enfadada, reforzando que esto está bien y tiene todo el derecho a sentirse enfadada, al igual que con celos, envidia, miedo, tristeza… Cuéntale cuando tú te has sentido así y qué has hecho para solucionarlo alentándola a que busque soluciones a lo que le ocurre. Aprenderá a solucionar los problemas emocionales a tu lado y se sentirá más segura.
- Con sus hermanos podéis hacer un sistema de puntos, podrían conseguir un punto cada vez que colaboren juntos, se alegren por el otro, se ayuden. Podrán ganar un punto cada vez que lo hagan bien y no se recriminará cuando no lo hagan correctamente.
- Trabajar con ella la responsabilidad dándole una tarea en casa, reforzarla por cumplirla y alabarla para que se vaya orientando hacia lo positivo.
- Para mejorar sus habilidades sociales y que se sienta competente relacionándose con vosotros, reforzar que sonría, mire a los ojos, comparta, pregunte cómo está la otra persona…
- Con el fin de que la niña mejore su autoestima, darla una imagen positiva de ella misma, contarla todo lo que os gusta de ella, sus potenciales, cosas que hace bien.
- Ayudarla a que resuelva sus pequeños problemas invitándola a que busque alternativas y reforzando su esfuerzo y perseverancia, no tanto lo bien que lo haya hecho o el resultado final.
Un abrazo fuerte. Elena y Sonia.

 

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