Mi niño tiene tres años y en el colegio me dicen que reacciona con agresividad cuando no puede conseguir algo, mordiendo a sus compañeros, gritando, tirando las cosas que tiene a mano... en caso su reacción es parecida.

Respuesta de Elena Fernández - Sonia Martínez

Gracias por contarnos la situación que os preocupa, tanto a profesores del colegio como a vosotros. En este caso es vital el diálogo entre las partes y comenzar a realizar las mismas pautas en el colegio y en casa porque todos sois parte implicada en su educación y el niño verá que se actúa igual en los diferentes sitios, por tanto, el aprendizaje se consolida antes.
Parece que le cuesta controlar la impulsividad ante algunos estímulos que desea. Seguramente en el colegio si hace algo que dañe a otros compañeros le retirarán del lugar del conflicto y no le prestarán más atención, o bien como comentas le pondrán un castigo. Castigos demasiados frecuentes o severos, pueden resultar perjudiciales para la conducta del niño, pues el miedo aumentará su dificultad para ejercer control sobre su propio cuerpo. La amenazas tienen mayor probabilidad de ser eficaces si son poco frecuentes (se graban en la memoria del niño). Una manera en que los padres pueden disminuir los altercados con el niño es decidiendo qué cosas son las que más le preocupan y estableciendo pocas normas realmente importantes. Así tendrán la certeza de que proceden adecuadamente. Que se adapte al castigo puede significar que se resigne a él pero no muestra que aprenda de ellos, de manera que desde aquí te proponemos que desde casa podáis trabajar con él un registro de 2-3 cosas a mejorar y que a diario podáis revisar juntos al final de la jornada para saber si lo ha conseguido y poder premiarle.
Las conductas deben ser muy fáciles y cada una de ellas con su correspondiente premio.
Por ejemplo: “Tratar a mis compañeros con cariño y de premio un cuento.
¿Lo has hecho hoy? sí!!! pues pon la carita en la hoja del sí y te llevas el premio!”

La visión como educadores es trabajar algo puntual a mejorar, como cada uno debemos mejorar puntualmente algún aspecto. Por tanto, habrá que ir fijándose en qué momentos se produce y su frecuencia. Cuando haya superado esa conducta podrá cambiarse por otra, pero siempre integrando como recompensa un premio que al niño le guste y así estará motivado.
También es importante explicarle que tiene un espacio con sus juguetes para poder decidir cómo jugar y a qué jugar, sabiendo que sus compañeros también lo tienen y que será necesario que aprenda a pedirles mejor lo que quiere (trabajando su capacidad de influencia). Podéis incluso jugar en casa con un par de muñecos simulando que el padre hace de hijo y el hijo hace de compañero de clase. Así, mediante el juego, le propondréis comportamientos alternativos para hacer peticiones de manera correcta (evitando la agresividad en tonos y formas, puliendo esa impulsividad que todos tenemos ante algo que nos gusta). Mediante el juego potenciaréis las habilidades sociales para la mejor integración, ya que como bien dices, es un niño cariñoso, hablador, sociable y participativo, de manera que él mismo luego puede ser quien genere formas de actuar mejor. Seguro que os sorprende con todo lo que se le ocurre.
 
Si comenta que su problema es contener sus impulsos podréis darle una herramienta para regular su enfado como “EL SEMÁFORO” que comentamos en anteriores consultas. Si todo lo ve como un juego donde disfruta y se le reta, puede hacerlo fenomenal. 
También puede ayudarle dibujar cómo nos sentimos cuando no nos gusta lo que nos dicen que hagamos y buscar juntos solución para el enfado. Lo más importante es entender sus sentimientos y hacérselo ver a él. Aceptando a la persona siempre, pero matizando los comportamientos que queremos que cambie, por eso el registro diario de lo que queremos que mejore le va a motivar. Es vital que prosigáis la buena comunicación con el colegio para actuar con las mismas pautas y reforcéis mucho los momentos donde el niño se manifieste paciente y tranquilo (al hacer las tareas en su mesa o al hablar y jugar con otros compañeros). De todas formas si vierais que aún aplicando todas estas herramientas la agresividad continua, sería conveniente que pudierais visitar a un especialista para que os orientara de forma más específica y habiéndole visto en al menos una sesión. Mucha paciencia con todo el tema, porque los padres y su autocontrol también serán una referencia para él y le ayudarán a normalizar la situación. ¡Un abrazo!

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