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Por tanto, las personas que hayan crecido sometidas a alguien con un perfil manipulador atraerán amigos, parejas, jefes y compañeros con los que reproducir las pautas de conducta en las que mejor se manejan, a pesar de provocarles un inmenso dolor. Empezar a recuperar la fuerza personal y la autoestima conllevará mirar de frente esas conductas auto-destructivas y cambiarlas por otras más saludables.
Cuando reconocemos que en nuestra vida hemos repetido en varias ocasiones relaciones insatisfactorias que han terminado con el mismo doloroso desenlace es el momento oportuno para tomar conciencia de que nos creamos experiencias en función de nuestras creencias. En nuestro interior creemos que merecemos ser tratados así. Inconscientemente creamos un ambiente mental propicio para retroalimentar esos pensamientos autodestructivos, que al ser elegidos, pueden transmutarse en otros positivos. El perfil de una persona manipuladora suele ser el de alguien que impone su autoridad porque no ha aprendido a tener relaciones más saludables con los demás. Detrás de su máscara se esconde una persona muy desdichada a quién le viene muy grande el personaje que se ha creado para defenderse de su propio miedo ante la vida y ante la posibilidad de ser rechazado. La persona manipuladora nunca reconoce sus faltas o sus fracasos sino que los refleja en sus víctimas a las que hace responsables de sus desgracias personales. En definitiva, se cree sus propias mentiras y ante el miedo reacciona con agresividad chantajeando a sus víctimas de una forma enfermiza, infantil, egoísta y cobarde. Si de niños hemos aprendido a relacionarnos de esta manera nociva con personas que además tenían un rol de poder en nuestras vidas, de adultos arrastraremos bloqueos emocionales, muchas veces enterrados en nuestro subconsciente que nos provocarán un gran complejo de inferioridad, culpabilidad y una baja auto-estima que será un caldo de cultivo de todo tipo de maltrato desde físico a psicológico en todas las áreas de la vida. Si somos conscientes de lo que nos ocurre y al tocar fondo decidimos resurgir, ahí tenemos una gran oportunidad de renacer de nuestras cenizas como el ave fénix y reconstruir nuestra vida con perspectivas nuevas, más amables y reconfortantes. Sería recomendable contar con la ayuda de un terapeuta especializado que nos acompañara en el camino hacia la reconciliación con nosotros mismos. El doctor Miguel Ruiz en su libro “La Maestría del Amor” explica que llega un momento en nuestra vida en el que resulta ya imposible encajar en determinados ambientes contaminados, provocando el enfado y la crítica de nuestro entorno. “Ahora es el momento de hacer una elección: retroceder o bien avanzar hacia otra frecuencia distinta y conocer a aquellos que acabarán por aceptarse a sí mismos, como lo estás haciendo tú. Por fin descubres que existe otro reino de realidad, una nueva manera de relacionarse y ya no aceptas determinados tipos de maltrato”.
MARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias). Más información: mariacicuendez.webs.com mariacicuendezluna.blogspot.com
 ¡Respeta tu cuerpo, mujer! Cuidar al bebé ya en el vientre Tener hijos, una responsabilidad Esencia de mujer, fuente de salud Emociones que sólo entiende el alma Escuchar el latido de la madre tierra Aprender a amarse, para amar a los demás ¿Quiénes nos roban la energía y cómo podemos evitarlo?
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