Las primeras semanas después de la fecundación del ovocito constituyen un período decisivo para la correcta formación del embrión. Por tanto, lo mejor es adoptar antes un estilo de vida sano.
• Peso . Es preciso afrontar el embarazo aproximándose todo lo posible al peso ideal, incluso con la ayuda de un nutricionista, en el caso de que sea necesario perder varios kilos.
• Dieta. Ante la perspectiva de un embarazo, hay que almacenar reservas de oligoelementos, útiles para el bienestar materno y el crecimiento del feto. Es conveniente adoptar un menú variado y equilibrado, que contenga alimentos de todas las categorías. Asimismo, hay que asegurarse un buen aporte de vitaminas, minerales y fibra.
• Tabaco en el embarazo. Está prohibido porque comporta un mayor riesgo de parto prematuro, de bajo peso al nacer y de placenta previa, además de otros muchos peligros.
• Alcohol. Son muchos los motivos derivados del abuso de las bebidas alcohólicas sobre el desarrollo del feto y la salud del niño (malformaciones, retraso mental, problemas de crecimiento). Por todo ello, es aconsejable abstenerse o limitar al mínimo el consumo de alcohol.
• Medicamentos durante el embarazo. Es preciso evitar los medicamentos de reconocida peligrosidad y que circulan por el organismo durante un período de tiempo prologado. Sería oportuno evitar las vacunas en general, especialmente la antirrubéola.
• Radiografías durante el embarazo. Representan un riesgo potencial que todavía no se puede cuantificar con precisión. Por ello, deben evitarse en la fase del ciclo en que podría producirse la concepción.

Exámenes para la mujer antes del embarazo
Exámenes para ser padres
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