Mi bebé y yo

¿Existe una dieta para la fertilidad?

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Según una investigación estadounidense, algunos alimentos pueden influir en la capacidad de reproducción de la mujer. En este artículo, te explicamos cuál sería la “dieta de la fertilidad”.

¿Existen alimentos capaces de potenciar la fertilidad de la mujer? Las pocas investigaciones que estudian la relación entre los alimentos y la ovulación han puesto de manifiesto, hasta ahora, un principio bastante genérico, que afirma que ser mamá es más difícil para las mujeres de bajo peso o con sobrepeso. Una “alimentación correcta”, entonces, facilitaría el embarazo así como un estilo de vida sano. ¿Nada más?

Jorge Chavarro y Walter Willet, dos nutricionistas estadounidenses de la Harvard School of Public Health, queriendo profundizar más en el tema, han estudiado a 18.555 aspirantes a mamás durante ocho años, intentando averiguar si existen diferencias concretas en las actitudes alimentarias entre sujetos fértiles y otros que habían tenido que renunciar a un hijo por problemas de ovulación.

Mejor, el pan integral

Al valorar los datos estadísticos, los estudiosos han observado que, por ejemplo, los hidratos de carbono juegan un papel muy importante en la fertilidad. No se trata de su cantidad total, sino de la tipología: los más fáciles de digerir están contraindicados, como el pan blanco, la pasta refinada, las patatas, el arroz... Los mejores serían los más ricos en fibras y de digestión lenta, como el pan y la pasta integrales. Explica Willet que los carbohidratos que se asimilan rápidamente proporcionan energías inmediatas, pero también aumentan la glucemia, que puede poner en crisis el equilibrio normal y la reproducción.

Nada de comida rápida

Según las organizaciones sanitarias, el aporte diario de grasas saturadas (sobre todo, las contenidas en la carne, que se acumulan en los vasos sanguíneos) no debería superar el 10% en la dieta. En Harvard, han descubierto que ya sólo el 2%, es decir, media ración de patatas fritas puede disminuir drásticamente la fertilidad. Ponen el ejemplo de Dinamarca, donde, desde el 2003, está prohibido usar grasas saturadas en los locales públicos: esta iniciativa, planeada para disminuir las enfermedades cardiovasculares, también ha comportado un aumento de la natalidad.

Los demás ácidos grasos, insaturados (aceite de oliva) y poliinsaturados (pescado), no están contraindicados, pero tampoco favorecen la maternidad. De todas formas, hay que usarlos en lugar de los “malos”, para asegurar el aporte correcto calórica y garantizar una buena masa corpórea.

Más proteínas vegetales

Las proteínas son indispensables para el organismo, pero su importancia en relación a la fertilidad depende de su origen. Chavarro y Willet han observado que las mujeres que toman, sobre todo, proteínas animales tienen un 39% más de probabilidades de ser infértiles que las que comen judías, garbanzos, lentejas y soja. Una proyección elaborada por ordenador ha demostrado que, manteniendo las constantes calóricas, añadir a la dieta una porción al día de carne roja, pollo o pavo, conlleva que el riesgo de infertilidad aumente un tercio, mientras que una porción de huevos o pescado lo dejan inalterado; una ración de judías, guisantes, tofu o nueces disminuye ligeramente el riesgo.

La leche tiene sorpresa

Entre todos los alimentos analizados, el más potente talismán contra la infertilidad ha resultado ser la leche. Pero la sorpresa es que sólo la leche entera funciona en este sentido, con su 65% de grasas, mientras que los productos desnatados, incluido el yogur, obtienen el efecto contrario. Esto ocurre porque la nata contiene un cóctel hormonal que ayuda a la ovulación y a la concepción.

Los estudiosos de Harvard, claramente, ha observado que dos o tres vasos de leche al día, o un par de helados, a largo plazo, pueden provocar un aporte excesivo de calorías, pero se justifican ofreciendo como contrapartida un aumento de las probabilidades de concepción y aconsejan reducir la parte proporcional de carnes rojas.

Se necesitan más estudios

¿Podemos afirmar, entonces, que por fin existe una dieta que influye positivamente en la fertilidad? ¿O es demasiado pronto para seguir los consejos de Chavarro y Willet?

Su investigación es muy seria y la muestra analizada es enorme, pero no hay que olvidar que se trata de una asociación estadística entre grupos de mujeres y algunos alimentos. Se necesitarán más estudios, pero no hay duda de que la “dieta de la fertilidad” es una dieta sana, sobre todo, porque tiene bajo control la masa corporal y hace muchos años que se sabe que las mujeres de bajo peso o con exceso de tejido adiposo tienen más problemas de ovulación.

Resumen de las reglas

- Evitar las grasas saturadas, que se encuentran en muchas comidas industriales y en los fast food, como las grasas hidrogenadas (las margarinas), el tocino y la manteca de cerdo.

- Preferir pan, pasta y arroz integrales. Cocer al dente, para tener controlado el índice glucémico.

- Comer, sobre todo, proteínas vegetales, presentes en las legumbres y las nueces.

- Tomar un par de vasos al día de leche entera, o un tarro de helado o de yogur no desnatado.

- Mantener el peso ideal y hacer actividad física.

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