Mi bebé y yo

¡Más cigüeñas en Navidad!

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Cruzando los datos relativos a los nacimientos y los relativos a la concepción de las parejas en tratamiento para la infertilidad, se descubre que los meses de invierno son más favorables para quedarse embarazada.

Esto es lo que se desprende de un estudio realizado por el Centro de Artes de Turín, especializado en el diagnóstico y el tratamiento de la esterilidad de la pareja, según el cual los meses más fértiles para las parejas son los cercanos a las vacaciones de Navidad, diciembre y enero.

"La disminución de las temperaturas, la ausencia de estrés y el tiempo libre crean las mejores condiciones para facilitar la concepción, a diferencia de los meses estivales, en los que el cansancio acumulado durante el año todavía no se ha desvanecido entre las merecidas vacaciones. Éste es, junto al calor, uno de los mayores enemigos de la fertilidad masculina y tiene el riesgo de hacer que las tentativas de las parejas deseosas de traer un bebé al mundo sean en vano”, explica Alessandro Di Gregorio, director del Centro de Artes, especialista en Ginecología y Obstetricia y experto en el diagnóstico y el tratamiento de la esterilidad.

Cruzando los datos de los nacimientos con los datos de la concepción de las parejas infértiles en tratamiento en el Centro, se evidenció un pico de nacimientos en los meses estivales, particularmente entre julio y octubre, cosa que implicaría, por lo tanto, un número elevado de concepciones en los meses de invierno.

La única excepción es en el mes de agosto, en el que las condiciones de relax y la mayor dedicación de las parejas en sus encuentros sexuales consigue hacer frente al calor, enemigo acérrimo de la fertilidad. “Con el frío, aumenta la concentración de espermatozoides, y de este modo la calidad del líquido seminal masculino mejora. Por este motivo, los meses de invierno son los más adecuados para la concepción: de hecho, incluso un aumento de pocos grados de la temperatura, considerada la alta incidencia de varicoceles en la población masculina, es suficiente para disminuir la calidad del líquido seminal y alterar la fertilidad. A esto se le añade el factor estrés, ligado generalmente al cansancio acumulado en los meses de invierno y que todavía no ha desaparecido al principio del verano”, concluye el experto. En el lado opuesto, se encuentra sólo el mes de agosto, en el que la gente que está de vacaciones dedica mucho más tiempo al amor.

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