Mi bebé y yo

¿Quieres quedarte embarazada? ¡Renuncia a los vicios!

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Te explicamos cómo llegar en plena forma al momento de la concepción evitando que las malas costumbres comprometan la fertilidad y el desarrollo del futuro bebé.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre esfuerzos notables: hacer crecer y dar a luz a un bebé requiere un gran trabajo, que puede afrontarse mejor si la mujer llega al momento del embarazo en plena forma, sin vicios y malas costumbres que podrían obstaculizar el desarrollo del feto. Aquí tienes tres buenos consejos sobre cómo actuar antes de quedarte embarazada.

No al tabaco

Fumar, está claro, hace daño a todos, hombres y mujeres. Sin embargo, durante el embarazo, las mujeres que fuman no sólo ponen en peligro su salud, sino también la del bebé. Se ha evidenciado que la nicotina durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro o la posibilidad de que, al nacer, los niños pesen menos de lo normal. Fumar durante el embarazo reduce el flujo de sangre y, por tanto, la alimentación del bebé, que tiende a acumular peso. Además, igual que la mujer fumadora, el pequeño también está expuesto a todos los daños que pueden provocar los cigarrillos, como problemas circulatorios y de corazón, así como trastornos en los riñones, los pulmones, la nariz y los oídos, además de una debilitación del sistema inmunitario. Por este motivo, los bebés de mujeres que han seguido fumando durante el embarazo tienden a ser más débiles y a enfermar más fácilmente. Sin olvidar, además, que, según muchos estudios, la nicotina puede aumentar notablemente el riesgo de muerte prenatal y duplicar el peligro de muerte súbita. ¡Todas ellas son razones muy válidas para decir adiós al tabaco!

Beber poco alcohol

Durante el embarazo, es muy importante no tomar bebidas alcohólicas, porque la exposición al alcohol podría provocar daños graves al cerebro del bebé. Está demostrado que el etanol (la sustancia presente en las bebidas alcohólicas) pasa a través de la placenta y puede comprometer el crecimiento y el correcto desarrollo del feto. Además, si la mujer toma alcohol, el bebé podría tener problemas de crecimiento y serios trastornos en el sistema nervioso central, como déficit mental y problemas de aprendizaje o de comportamiento. El organismo del bebé todavía no es capaz de metabolizar el alcohol como los adultos, incluso en dosis mínimas, así que la sustancia puede resultar muy peligrosa para él. Cuando se planea un embarazo, es oportuno reducir el consumo de alcohol al mínimo, o mejor aún, evitar las bebidas alcohólicas, porque, justo en los primeros tres meses de embarazo, se desarrollan los órganos del bebé y es cuando se pueden causar los daños más graves.

¡Nada de estrés!

No es casualidad que el embarazo, muchas veces, llega cuando menos te lo esperas o en un momento de tranquilidad psicológica. Sin ansiedad ni estrés, el cuerpo de la mujer está más relajado y más “preparado” para la fecundación. No es una leyenda urbana: algunos estudios han observado que cantidades elevadas de adrenalina y cortisol (las llamadas “hormonas del estrés”) pueden reducir las probabilidades de concepción. Al contrario, cuando se reducen los niveles de estrés, aumentan las probabilidades de éxito. Por eso, si buscas un embarazo, debes alejar ansiedades y preocupaciones, dedicando más tiempo a ti misma y al cuidado de tu cuerpo y de tu mente. Las técnicas de relajamiento pueden ser muy útiles, como el yoga y la meditación. El deporte también ayuda, tanto desde un punto de vista físico como mental, pero no hay que exagerar. Si el cuerpo se somete a un gran esfuerzo, reacciona al “estrés deportivo”, como ocurre en los momentos de excesivo cansancio y nerviosismo. Por lo tanto, sí a la actividad física, pero sin exagerar.

Adiós a los kilos de más

En previsión del gran trabajo que requiere un embarazo, lo ideal sería llegar al momento de la concepción con el peso ideal o, al menos, con no más de 3-4 kilos de más. Empezar un embarazo con sobrepeso comporta un mayor esfuerzo para el cuerpo, que se cansa más fácilmente. Las partes más afectadas son la circulación sanguínea y el corazón, que debe bombear una mayor cantidad de sangre para afrontar la necesidad de oxígeno de los órganos y de los tejidos. También la espalda está más sensible, ya que, además de la barriga y de los kilos que habitualmente se ganan durante el embarazo (lo ideal son 10-12 kg), debe soportar el exceso de peso de la mujer. Asimismo, las mujeres embarazadas  corren el riesgo de sufrir diabetes gestacional, una forma de diabetes que puede aparecer durante el embarazo debido a un mal funcionamiento de la insulina, la hormona producida de forma natural por el páncreas para favorecer el transporte de glucosa (el azúcar de la sangre) a todas las células del organismo y garantizar, así, el nivel adecuado de energías. Durante el embarazo, el organismo de la mujer tiende de manera natural a ser más resistente a la acción de la insulina, y esto puede provocar un exceso de azúcar en la sangre. Además, si la mamá tiene sobrepeso, este riesgo aumenta aún más, porque la grasa en exceso puede obstaculizar posteriormente la acción de la insulina. Los riesgos debidos a un exceso de azúcares en  sangre son muchos, como un mayor peso del bebé al nacer (hiperalimentado por la mayor cantidad de azúcar que alcanzan la placenta y el feto), un mayor riesgo de cesárea, un parto prematuro (es decir, antes de la fecha establecida y, de todas formas, antes de la semana 37) y trastornos del bebé al nacer, porque su organismo sigue produciendo grandes cantidades de insulina a causa de la elevada cantidad de azúcar que recibía en el vientre materno. Mejor hacer algún sacrificio para perder unos kilos antes de empezar el embarazo.

Come de forma saludable

Quien busca un embarazo debe seguir una alimentación variada y equilibrada. A partir de un estudio efectuado sobre una muestra de 18.000 mujeres, investigadores de la Harvard School of Public Health (Estados Unidos) han elaborado una lista de alimentos que no deberían faltar nunca en la mesa de una mujer que desea quedarse embarazada. Se trata, sobre todo, del aceite de oliva virgen, rico en ácidos grasos monoinsaturados (los “buenos” para el organismo), cereales integrales, pescado (rico en ácidos grasos Omega 3 y zinc), legumbres y carne (fuentes importantes de proteínas y minerales), verduras verdes (ricas en hierro) y productos lácteos, como leche y quesos frescos (ricos en calcio y vitaminas). También es importante comer frutas de temporada, ricas en minerales, vitaminas y antioxidantes, elementos útiles para vencer el envejecimiento celular. Los alimentos que proporcionan energía de rápido consumo deberían consumirse con moderación, por ejemplo, los carbohidratos complejos, como el pan blanco, la pasta y el arroz, así como los dulces: se trata de alimentos que estimulan una mayor producción de insulina, que puede influir negativamente en la capacidad reproductiva.

 

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