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Mi bebé y yo

Desarrollo del bebé de los 6 a los 12 meses

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¿Cuáles son los avances en el desarrollo del bebé de los seis a los 12 meses de edad? Se trata de un período de grandes conquistas: aparecen los primeros dientes, empieza a gatear, da sus primeros pasos... Descubre cómo crece tu hijo, mes a mes. 

Entre los seis y los 12 meses, tu hijo vive una período de grandes conquistas y es que su desarrollo progresa rápidamente y en cuestión de meses logra grandes hazañas, como empezar a comer alimentos sólidos, gracias a la salida de los primeros dientes, o iniciarse en el gateo para pasar, posteriormente, a dar sus primeros pasitos. Así pues, se trata de un momento de mucha atención y paciencia por parte de los papás, pero también de grandes alegrías. Veamos, mes a mes, cómo crece el bebé de los seis meses hasta el año de vida. 

6 y 7 meses

  • El gateo. Entre los seis y los siete meses, muchos niños ya gatean, explorando lo que les rodea. Durante esta etapa, nuestro hijo consigue levantarse, si se apoya en algo, y comenzará a tambalearse hacia adelante y hacia atrás. Transcurrido un tiempo, también logrará dar su primer paso. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no todos los niños aprenden igual. Puede darse el caso de que el niño dé sus primeros pasos de lado o hacia atrás, aunque no tardará en corregir su dirección. Otros niños prefieren permanecer sentados o arrastrar el culito por el suelo para, después, pasar directamente de esta fase a la posición erguida. 
  • La curiosidad. Durante estos meses, nuestro hijo experimentará una gran curiosidad por tocar las cosas y lo hará cogiendo los objetos de una manera más sofisticada: no empleará sólo la mano, sino que también utilizará los dedos. Las manos empiezan a serle muy útiles y las utiliza indistintamente.

8 meses

  • Cambio de costumbres. Cuando el bebé tiene ocho meses de edad ,pueden cambiar los horarios del sueño y las costumbres en las comidas. Es posible que, con la salida de los dientes, el niño pierda por completo el interés por la comida, tardando horas en comer. Lo único que podemos hacer es mantener la tranquilidad y no obligarle a comer. Puede que algunos niños sigan echando dos sueñecitos durante el día hasta los 14-15 meses, pero lo más normal es que a esta edad casi todos los niños hagan sólo un sueño diario.
  • Un poco de firmeza. A esta edad, nuestro hijo ya empieza a comprender un poco de firmeza. Puede que se haga el caprichoso antes de acostarse, pero no debemos permitirle que se canse demasiado. Por ello, a partir de este momento, es aconsejable marcarle unos horarios que deberemos mantener durante bastante tiempo. Aunque sus rabietas hagan pensar lo contrario, nuestra firmeza y nuestras tentativas para calmar su excitación le darán seguridad.
  • Primeras palabras. Cabe destacar que durante los ocho meses el niño puede señalarnos lo que desea o seguir con la mirada lo que le indicamos. También es capaz de distinguir un objeto interesante entre otros, por lo que resultará oportuno ocultarle los objetos que no podamos darle. Repite con frecuencia sílabas que ha oído pronunciar. Muchas de sus palabras, que para nosotros no tienen ningún significado, representan lo que nos ha oído pronunciar, sólo que aún no puede hacerlo bien.

9 meses

  • Correteando por casa. A los nueve meses, nuestro hijo quiere "correr" por la casa y tocarlo todo. En estos momentos, es indispensable procurarle un ambiente seguro e higiénico. No debemos dejar a su alcance tijeras, cuchillos ni detergentes. Debemos desenchufar los pequeños electrodomésticos después de usarlos, y girar hacia adentro todas las asas de las ollas o los mangos de las sartenes puestas al fuego. 
  • Coordinación de los movimientos. El primer movimiento coordinado que el niño realiza consiste en sostener un objeto con la mano, mientras que con la otra lo golpea. Ahora, sus juguetes tienen ruedas o partes giratorias, aunque también puede ser útil darle un tambor.

10 meses

  • El tamaño de los objetos. El niño ya distingue el tamaño de las cosas en relación con la distancia.También reconoce cuándo le estamos preparando la papilla por los ruidos que le llegan de la cocina. Sabe que vamos a salir cuando nos ve ponernos el abrigo. Por otro lado, sus gorjeos se parecen más a un auténtico "discurso".
  • Se consuela sólo. Muchos niños se aferran a un pedazo de ropa, a un pañuelo o a una manta, que les proporciona seguridad. Incluso chupan estos objetos, pues le recuerdan a su madre. Es mucho mejor no reprimir esta conducta, ya que el pequeño está solucionando por sí solo sus conflictos internos.

11  meses

  • Primeras caídas. A esta edad, el niño pasea entre los muebles de toda la casa. Por este motivo, si tenemos alfombras, es conveniente que las eliminemos durante algún tiempo, para que no se pueda resbalar. El niño probará también a levantarse del suelo, utilizando una silla como apoyo, a la que se sujetará con la mano. Asimismo, deberá afrontar sus primeras caídas. No le gritemos ni nos preocupemos más de lo necesario.
  • El habla. Son pocos los niños que hablan antes de cumplir un año. Los niños tienen un lenguaje propio. Algunas veces, resumen toda una palabra en una sola sílaba. En otros casos, emplean sonidos que permiten identificar el objeto en cuestión. Lo que importa es que los adultos no empleen este lenguaje, sino que se dirijan al pequeño utilizando las palabras justas, con su pronunciación exacta.
  • Hablarle claro. El niño es más consciente de su propia identidad. Sabe cuáles son sus dimensiones, qué necesita o lo que más le gusta. También sabe con toda claridad lo que no le gusta, por lo que procura comunicárnoslo. Su curiosidad se hace más intensa y le atraen más los juegos de acción. Se concentra mucho tiempo encendiendo o apagando la luz, o tocando un interruptor. Le gusta todo lo que se desplaza. Procura coger un objeto que se encuentra fuera del alcance de su mano. Descubre distintas formas de hacer una misma cosa. 

12 meses

  • Distinguir entre el bien y el mal. El niño ya distingue lo que está bien de lo que está mal. En su interior, comienza a desarrollarse una rudimentaria forma de conciencia. Esto no significa que no siga mostrándose caprichoso. Deberemos procurar no perder nuestro control. Demasiados reproches le conducirían a prestar poca atención a cuanto le decimos. Será mejor reñirle sólo por cosas de importancia, como una conducta peligrosa para su salud. 
  • Evitar los castigos físicos. No debemos recurrir a los castigos físicos por insignificantes que sean. El pequeño los percibe como una agresión. Nuestro tono de voz o una expresión seria son medios mucho más eficaces. Después del primer año, el niño actúa con más conocimiento: está aprendiendo a pensar, además de a hablar, para poder comunicarnos lo que piensa.

 

Para más información, visita la web de Almirón: www.almiclub.es

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