Mi bebé y yo

Consejos para elegir la guardería de tu hijo

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El espacio interior y exterior, el personal, el sistema de acogida, el edificio... ¡Todos los criterios que debes tener en cuenta a la hora de elegir la mejor guardería para tu hijo!

La escuela infantil o guardería acoge a los niños a partir de los cuatro meses y hasta los tres años. Puede ser pública o privada. Respecto a la elección de confiar al niño a un canguro, presenta ventajas y desventajas, que hay que valorar cuidadosamente a la hora de elegir.

Ventajas de la escuela infantil

  • El bebé se encuentra en una estructura que tiene la finalidad de involucrarle en juegos, actividades, programas y ejercicios. Todo ello favorece su desarrollo armonioso y completo.
  • Tiene la posibilidad de recibir nuevos estímulos al encontrarse con niños de distintas clases sociales, culturas, razas y tradiciones.
  • Las educadoras infantiles disponen de unos conocimientos, no así todos los canguros, y están más cualificadas.
  • No se corre el riesgo de no saber a quién confiar al niño cuando el canguro se ha retrasado o enferma.

Desventajas de la escuela infantil

  • Si el número de niño es muy elevado, recibirán menos atenciones que si está solo con el canguro.
  • Es más fácil que el pequeño enferme. En tal caso, se debe encontrar una solución momentánea alternativa.
  • Los horarios de apertura y cierre suelen ser bastante estrictos. Por tanto, es necesario adaptar los horarios laborales a los de la guardería o contar con una persona que cubra las horas en las que los padres no están presentes.

Criterios importantes para elegirla

La elección de la guardería debe valorarse muy bien. Los canguros se pueden cambiar bastante fácilmente. Los abuelos, aunque se decida no dejarles al pequeño, continúan estando presentes. Cambiar de guardería es más complicado. Comporta otra adaptación, otra inscripción, el pago por anticipado de la matrícula, el abandono de una red de relaciones, con los compañeros y con las educadoras.

Por tanto, es importante elegir bien. Tomaos, entonces, un día y visitad la guardería para comprobar los siguientes puntos.

El personal

  • Las guarderías deben contar con personal cualificado. Es decir, deben acreditar sus estudios correspondientes. La formación del personal es uno de los requisitos en los que no se debería transigir.
  • Asimismo, el fundamental que el personal se recicle constantemente.
  • Por otro lado, se deben valorar las características personales de los educadores (comprensión, paciencia, disponibilidad, etc.).
  • Los educadores deben ser capaces de "leer" lo que los niños quieren decir con gestos, expresiones y actitudes.
  • Para garantizar el equilibrio del niño, es importante establecer relaciones estables y duraderas con los educadores. Sin embargo, los padres pueden hacer bien poco ante la posibilidad de que éstos cambien de trabajo. Solo pueden intentar que la separación sea lo menos traumática posible, preparando al niño.

Un educador para cada aula

El número de educadores debe ser igual al de las aulas, más uno. Éstos son los límites que establece la ley para cada clase:

En el grupo de 0 a 1 año, debe haber un máximo de 8 niños.

En el de 1 a 2 años, un máximo de 13 alumnos.

En el de 2 a 3 años, un máximo de 20 alumnos.

En el de 3 a 6 años, un máximo de 25.

El espacio

Otra de las cosas a tener en cuenta a la hora de escoger la guardería es el espacio. ¿Cómo es el local? ¿Cómo está distribuido? ¡Te damos algunas recomendaciones!

  • La escuela infantil debe situarse en un local de uso exclusivo y con acceso independiente desde el exterior.
  • Los niños deben deben del espacio suficiente. El real decreto 100/1991, que regula las condiciones para estos centros, establece que cada pequeño debe tener un mínimo de dos metros cuadrados.
  • Las aulas deben estar bien ventiladas y suficientemente iluminadas con luz natural.
  • Lo mejor es distribuir el espacio en áreas, cada una dedicada a una actividad. Por ejemplo, se puede crear una zona de descanso, otra de pintura, otra de música, etc. ¡Nunca debería faltar un "laboratorio" reservado a las actividades creativas.
  • El espacio debe estar muy cuidado y debe ser amplio, pero no exageradamente grande. Tampoco debe estar ni muy lleno ni demasiado vacío, para contener y proporcionar seguridad a los niños más pequeños.
  • En cuanto a la seguridad dentro del espacio, la decoración debe ser acogedora, hacer que el niño se sienta seguro y evitar cualquier exceso de estímulos. El ambiente de la guardería debería conseguir estimular la curiosidad del niño en una atmósfera tranquila. Objetos como toboganes y triciclos deberían estar fuera.

Espacios exteriores

  • Se trata de un criterio muy importante que hay que tener en cuenta a la hora de elegir y valorar la mejor guardería para el pequeño. Los niños necesitan aire. Por esta razón, la ley exige que la guardería tenga un patio de juegos por cada nueve aulas o fracción, con una superficie superior a 75 metros cuadrados.
  • Asimismo, es fundamental que disponga de agua y tierra para jugar en él. Sin embargo, el espacio verde, ante todo, debe ser seguro, permitir al niño explorar y contar con el equipamiento adecuado.
  • También hay que asegurarse de que se pueda utilizar y acceder a él fácilmente.

Los horarios

  • En general, los horarios de las guarderías son flexibles, articulados entre la media jornada y la jornada completa.
  • También ofrecen la posibilidad de dejar al niño a comer en la propia guardería.  Son los mismos padres los que eligen el tiempo que su hijo debe permanecer en la guardería, en función de su disponibilidad.
  • Es preferible, sin embargo, que el niño no pase demasiado tiempo en la guardería. Se aconseja que el pequeño no pase más de siete horas al día en la guardería, cómo máximo.  Solo si no hay otra alternativa de calidad, se pueden considerar horarios más largos.

El comedor

  • Hoy en día, las garantías de salud de los comedores son óptimas en todas las guarderías. Lo que marca la diferencia es la calidad y el gusto.
  • Según la ley, en caso de que haya menores de un año, el centro debe disponer de un espacio especialmente dedicado para la preparación de alimentos.
  • Asimismo, debe contar con una sala de usos múltiples de, como mínimo, 30 metros cuadrados que, en caso de necesidad, podrá ser utilizada como comedor.
  • Los padres tienen derecho a estar informados sobre lo que su hijo come.
  • Además, la dieta del pequeño debe estar formulada por expertos y debe poder modificarse según exigencias alimenticias particulares.

Cuándo está listo para ir a la escuela infantil

Cada niño tiene su temperamento y sus ritmos. A igualdad de edad, se puede estar más o menos preparado para la separación.

El primer semestre se caracteriza por una auténtica simbiosis con la mamá. El niño no tiene claro, incluso, el límite entre su cuerpo y el de su madre.

Del sexto mes en adelante, el bebé empieza, poco a poco, a percibir que la mamá es una persona separada de él, que puede alejarse y dejarle solo. Este conocimiento, que señala un gran paso en el desarrollo intelecual y afectivo, comporta consecuencias positivas y negativas. Por un lado, despierta la curiosidad del niño hacia el mundo exterior y el deseo de explorar. Por otro, suscita el temor al abandono.

He aquí por qué, entre los seis y los ocho meses, es fácil que el niño proteste o empiece a llorar si la mamá se aleja o si un extraño se le acerca sin respetar la "distancia de seguridad". Esto, sin embargo, no debe desanimar, ni mucho menos suscitar sentimientos de culpa.

La llamada angustia de la separación es totalmente normal en esta fase del crecimiento. Incluso, indica un importante progreso intelectual del niño.

Cómo tiene que ser la adaptación a la guardería

En vistas al alejamiento de la mamá y al ingreso en la escuela infantil, es importante prever una adaptación por etapas.

- Antes de empezar. Hay que hacer que el niño se separe de sus padres durante un período de tiempo muy breve. Al principio, debería estar una hora, después, dos horas, y, más tarde, toda la mañana en compañía de una persona de confianza. También es importante que se encuentre con algún amiguito de su edad, para que coja confianza con los demás niños.

- El primer día. Hay que acompañar al niño a la guardería, involucrando, si es posible, al papá. Y es que su presencia también es fundamental y transmite seguridad.

- Durante la primera semana. Hay que permanecer con el niño en la guardería durante un par de horas. Después, conforme el pequeño se aconstumbre al nuevo ambiente, se le puede dejar solo, cada vez más tiempo.

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