Mi bebé y yo

Las infecciones respiratorias más frecuentes

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El bebé puede sufrir enfermedades respiratorias con frecuencia, sobre todo, si va a la guardería o convive con otros niños. Te explicamos las infecciones más frecuentes.

A continuación, te explicamos cuáles son las infecciones respiratorias que pueden afectar al bebé con más frecuencia, especialmente, en los meses más fríos del año.

En cada trastorno, encontrarás un enlace que te permitirá  ampliar la información sobre cada enfermedad respiratoria. De este modo, podrás saber en qué consiste cada trastorno, cuáles son sus causas y sus síntomas, qué tratamientos requiere y  cómo actuar si tu bebé contrae alguna de ellas.

Resfriado

Los resfriados son más frecuentes en los niños que en los adultos. Por debajo de los cinco años, es habitual que los pequeños enfermen 5-6 veces al año. Y es que los pequeños aún no tienen un sistema de defensa que funcione bien contra las infecciones. Por tanto, sobre todo si frecuentan la guardería, es fácil que se contagien.

En general, el resfriado común está causado por rinovirus. En los niños, también pueden ser responsables otros virus como, por ejemplo, adenovirus y el virus respiratorio sincitial. Estos virus se encuentran en las manos y en otras zonas del cuerpo, pero, especialmente, en la mucosas de la nariz. Es aquí donde durante muchas horas producen moco.

El resfriado es muy contagioso. Para infectarse, a veces, es suficiente con respirar las pequeñas gotitas que contengan el virus. Estas gotitas se dispersan en el aire a través de la tos y de los estornudos, o simplemente tocando objetos contaminados, como juguetes, toallas, etc. Una vez alcanzados la nariz y los ojos, los virus se multiplican y se difunden por la garganta y la tráquea, causando dolor de garganta y tos.

Existen más de 200 virus del resfriado. Además de ser muy numerosos, son mutables. Por ello, consiguen eludir las defensas del organismo.

Los resfriados son más frecuentes en invierno, porque se pasa mucho tiempo en ambientes cerrados y llenos de gente. El frío, además, ralentiza el movimiento del moco, cuya función es formar una barrera contra los virus.

El niño que duerme poco y que se alimenta de un modo incorrecto también está más expuesto a los resfriados. En respuesta al estrés, las glándulas suprarrenales liberan algunas sustancias que reducen la actividad del timo. El timo es la glándula que tiene la función de defender el organismo de las infecciones.

(Te interesa: Resfriado en niños)

Gripe

La gripe es una infección del aparato respiratorio que está causada por un virus. Aunque puede manifestarse con síntomas violentos, la gripe no es enfermedad grave. Solo en algunos casos puede llegar a ser peligrosa para los lactantes, embarazadas, ancianos, personas debilitadas y los enfermos del corazón o de los bronquios.

La gripe es una enfermedad muy contagiosa. En sus períodos de mayor propagación, el otoño y la primavera, puede afectar a millones de personas. Es decir, adquiere características epidémicas.  Entre las epidemias de gripe más recientes destacan la Española de 1918 a 1919, que afectó a la mitad de toda la población mundial La gripe Asiática de 1957 y la de Hong Kong de 1984 también fueron muy importantes.

Casi todos los años se producen oleadas de gripe más o menos violentas, contra las que se puede realizar esta prevención.

En el caso de la gripe, los virus responsables de la infeccion se distinguen de los virus de otras enfermedades infecciosas por dos razones. En primer lugar, no existe un único tipo de virus, sino que los hay de diversos tipos: A, B y C. En segundo lugar, los virus de la gripe son mutantes. Es decir, año tras año se modifican, obligando así a nuestro sistema inmunitario a crear cada vez nuevos anticuerpos capaces de hacerles frente y derrotarles.

Por tanto, no es suficiente con que una persona haya superado, por ejemplo, una infección vírica de tipo A en 2017, para estar segura de ser inmune a recaídas en 2018. El mismo virus puede presentarse modificado y el organismo, para neutralizarlo, debe fabricar nuevos anticuerpos.

(Te interesa: Gripe en niños: tratamientos eficaces)

Bronquitis

La bronquitis es la inflamación de los bronquios, la intrincada red de canales que une la tráquea con los pulmones. Subdividiéndose como las ramas de un árbol, los bronquios son cada vez más delgados hasta convertirse en unos canales muy finos llamados bronquiolos. Es aquí donde se produce el intercambio del aire rico en oxígeno por el dióxido de carbono.

Bronquitis aguda

En el caso de bronquitis aguda, en general, está causada por un virus y es el resultado de la complicación de un resfriado o una gripe. Al cabo de unos días, aparece la tos. Ésta, al principio, es seca y constante y, posteriormente, se vuelve profunda y con abundante secreción de mucosidad, primero líquida y más tarde, más densa.

Debido a la inflamación, la mucosa de los bronquios se engrosa y produce moco y pus, que son expulsados en forma de líquido denso de color amarillento y verdoso. Frecuentemente, se siente un dolor localizado detrás del esternón.

En caso de bronquitis aguda, a veces, el niño tiene fiebre y respira con dificultad emitiendo silbidos (sibilancia) y estertores.

La enfermedad aparece de improviso y se cura a los pocos días, a menos que surjan complicaciones.

Bronquitis subaguda o prolongada

Casi siempre está causada por una infección bacteriana y está acompañada de sinusitis. En ocasiones, una bronquitis de tipo bacteriano se superpone a una bronquitis de origen vírico, lo cual complica su evolución.

Bronquitis crónica o frecuente

Tiene lugar cuando los episodios de bronquitis aguda causada por virus o bacterias tienen lugar 4-5 veces al año. Habitualmente, la repetición de estos episodios se debe a una constitución alérgica o a problemas inmunológicos.

En esta forma de bronquitis, como consecuencia de la inflamación, los bronquios se estrechan o permanecen obstruidos y producen moco continuamente (asma).

(Te interesa: Bronquitis: síntomas, tratamiento y alivio de la tos)

Bronquiolitis

La bronquiolitis es una infección de los bronquiolos, los finísimos canales que se derraman por los bronquios para llegar a los pulmones. Su función es la de hacer llegar el oxígeno a las zonas más internas de los pulmones.  En general, afecta a niños que tienen menos de un año. Por ello, es necesario la intervención del pediatra.

Se trata de una enfermedad muy común. Hasta el punto de que a los dos años la mayoría de los niños la ha padecido, especialmente si van a la guardería.

En general, se debe a un virus llamado virus respiratorio sincitial (VRS), que es el responsable de gran parte de las infecciones en las vías respiratorias de los lactantes. El virus se manifiesta cada año, especialmente durante los meses invernales.

La bronquiolitis se cura a los pocos días en niños de estas edades. Sin embargo, en niños muy pequeños, en los bebés prematuros y en los que sufren enfermedades inmunológicas, del sistema nervioso, del aparato cardiovascular o respiratorio la dolencia es más peligrosa.

(Te interesa: Bronquiolitis: síntomas y cuándo dirigirse al pediatra)

Laringitis

La laringitis es una inflamación de la laringe provocada por una infección vírica. Entre otros síntomas, puede provocar dificultad para respirar.

La laringe es un órgano que se encuentra entre el extremo superior de la tráquea y la raíz de la lengua. Tiene una doble función. Por un lado, impedir que la comida entre en el canal que lleva el aire a los pulmones. Por otro, producir la voz, haciendo vibrar las cuerdas vocales cuando el aire pasa.

La laringitis espasmódica, conocida también como laringoespasmo, es un tipo de laringitis, que afecta a los niños menores de 4-5 años y es especialmente frecuente desde los 1-3 años. Afecta más a los niños que a las niñas, en una relación de dos a uno. Las estaciones del año en las que se da con más frecuencia son la primavera y el otoño.

Después de los 4-5 años, no se manifiestan más ataques de laringitis. Esto es así porque, con el crecimiento, los cartílagos de la laringe se refuerzan, se alargan y ya no se obstruyen por una simple hinchazón debida a una inflamación.

(Te interesa: Laringitis infantil: síntomas, diagnóstico y tratamiento)

Asma

​Se considera que un niño menor de dos años es asmático cuando ha padecido más de dos episodios de espasmo bronquial, con dificultad respiratoria o crisis de tos seca. Te explicamos cómo debes actuar si tu bebé padece asma.

El asma es una enfermedad muy extendida incluso entre los niños, sobre todo en las grandes ciudades. Es ahí donde la contaminación es más alta.

En el 80% de los casos, los primeros ataques de asma se dan antes de los cuatro años. Por suerte, más de la mitad de los niños se cura antes de los 21 años, mientras que del 50% restante una gran parte, con los años, padece cada vez ataques más leves.

Estos datos no deben hacernos pensar que el asma es una enfermedad que se pueda descuidar. En la actualidad, es una de las causas principales de ingreso hospitalario, de atención en urgencias de los casos no diagnosticados y de falta de asistencia escolar.

Por ello, es necesario intervenir con rapidez, con el fin de evitar que la enfermedad se convierta en crónica y que los síntomas pasen de ser ocasionales a estables.

(Te interesa: Asma infantil)

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