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Mi bebé y yo

Factores de riesgo del sistema inmunitario del bebé

patrocinio pix ¿Sabías que existen factores de riesgo que pueden comprometer el desarrollo del sistema inmunitario de tu bebé y que debido a eso desarrolle una alergia? Te explicamos cuáles son y te decimos cómo saber si tu bebé es sensible. 

Muchos padres no saben si su bebé es sensible, es decir, si presenta uno o varios factores de riesgo, ya sean genéticos o ambientales (nacimientos por cesárea, uso de antibióticos, contaminación), que puedan comprometer o afectar al desarrollo de su sistema inmunitario. Y, sin embargo, es muy importante disponer de esta información, ya que las afectaciones en el sistema inmunitario del bebé pueden provocar el desarrollo de una alergia

bebe jugando

Estos factores de riesgo pueden suponer un desafío al desarrollarse el sistema inmunitario del bebé, ya que pueden provocar un desequilibrio en la microbiota, también conocida como flora intestinal. Ello incrementaría las posibilidades de desarrollar una alergia. 

Bebés sensibles y factores de riesgo

Se denominan bebés sensibles a aquellos pequeños con un desequilibrio en la microbiota y que debido a ello tienen más riesgo de desarrollar una alergia. Estos bebés han estado expuestos a alguno de los factores de riesgo que incrementan el desequilibrio de la flora intestinal y por ende a su sistema inmunitario. Básicamente existen dos factores de riesgo: genéticos y ambientales. 

Factores de riesgo genéticos

Los niños con antecedentes familiares de alergias presentan más riesgo que los demás y tienen más probabilidad de ser alérgicos. Es interesante saber que si uno de los padres padece alergia, la posibilidad de que el bebé se vea afectado es del 20% al 40%. Si ambos padres padecen alergias, entonces las probabilidades aumentan del 40% al 60%. Por otro lado, si el bebé tiene un hermano con alergia, tendrá una posibilidad del 25% al 35% de desarrollarla él también. Ello ocurre porque determinados genes hacen que el sistema inmunitario reaccione de forma exagerada y algunas alergias (como la alergia a los frutos secos) tienden a ser hereditarias. 

bebe llorar

Factores de riesgo ambientales

Existen, básicamente, tres factores de riesgo a nivel ambiental que pueden incrementar el riesgo de que el sistema inmunitario del bebé se vea afectado. Son los siguientes: 

  • Haber nacido por cesárea: en España más del 26% de los partos son por cesárea y este factor aumenta el hecho de que el bebé sea más sensible, ya que no llega al mundo a través del parto vaginal y eso hace que su flora intestinal no sea la misma. 
  • Estar expuesto a la contaminación: el hecho de respirar diariamente aire contaminado es especialmente perjudicial para los bebés. Evidentemente, ello afecta más a los bebés que viven en ciudades en las que abunda la polución. 
  • El uso de antibióticos: En España se hace un uso exagerado de los antibióticos y ello puede dañar la flora intestinal de los bebés, tanto si se administran directamente al pequeño como si se los ha tomado la mamá durante el embarazo o la lactancia.

Cómo entrenar el sistema inmunitario del bebé

¿Es posible evitar que el sistema inmunitario del bebé se vea afectado por factores de riesgo genéticos o ambientales y que se desarrolle de forma saludable? Sí es posible, entrenando el sistema inmunitario del bebé a través de la microbiota, ya que ésta influye en el desarrollo del sistema inmunitario, pues el 70% de las células se encuentran en el sistema digestivo. 

bebe papa biberon

Así pues, toma nota de que existe una relación entre microbiota y sistema inmunitario y que, por lo tanto, si hay un desequilibrio en la microbiota, este desequilibrio se relaciona con un sistema inmunitario debilitado. Lo que ocurre es que el desequilibrio produce un retraso en el desarrollo del sistema inmunitario del bebé, lo que conlleva un mayor riesgo de desarrollar alergias. En este sentido es importante saber que los simbióticos, alimentos funcionales que combinan probióticos (microorganismos vivos) y prebióticos (producto que estimula el crecimiento de la flora intestinal), pueden ayudar en el equilibrio de la microbiota y, por lo tanto, entrenar el sistema inmunitario, preparándole para enfrentarse a los desafíos del día a día.

(Te interesa: Probióticos para niños: sus beneficios)

  



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