Mi bebé y yo

¿La libido en el embarazo aumenta o disminuye?

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¿Desde que estás embarazada, tu deseo sexual está bajo mínimos? O, por el contrario, tus relaciones sexuales son pletóricas como nunca. Te explicamos cómo cambia la libido en los tres trimestres del embarazo.

La libido en el embarazo es una cuestión que preocupa a muchas futuras mamás, que, a pesar de estar viviendo un embarazo plácido, pueden notar una falta de deseo importante, debido, en parte, a los cambios hormonales propios de la gestación y, en parte, a los miedos, prejuicios o falsas creencias que puedan albergar. Pero, ¿es normal que la libido decaiga durante el embarazo? ¿Se puede hacer algo para aumentarla? O, por el contario, ¿puede acentuarse el deseo, la calidad de las relaciones e, incluso, la intensidad de los orgasmos cuando estás esperando un bebé? La respuesta, con toda probabilidad, es sí a todo. Te explicamos el porqué de cada caso.

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Una libido diferente en cada trimestre de embarazo

Es importante señalar que la futura mamá, como mujer que es, puede sufrir oscilaciones significativas del deseo sexual a lo largo del embarazo, en función de sus condiciones físicas y psicológicas. Tan normal es tener falta de libido como un deseo más acentuado de lo habitual, y todo tiene su explicación.

Hormonas: culpables de la falta de libido en el primer trimestre

En el primer trimestre de embarazo, la falta de libido se suele deber a la “tormenta hormonal” que vive la embarazada en su organismo. Su cuerpo se está preparando a marchas forzadas para alojar a un invitado de lujo: el futuro bebé. Y, para ello, requiere cambios hormonales que hacen posible, entre otras cosas, el desarrollo del embrión y, posteriormente, del feto, así como la formación de la placenta, que no es poca cosa. Como consecuencia de estos cambios drásticos en la organización hormonal, la mamá suele tener náuseas y sentirse muy cansada y fatigada durante las primeras semanas de embarazo, además de tener sueño a todas horas, por lo que, quizás, en lo último que piensa es en tener relaciones sexuales. ¡No te preocupes! Se trata de un estado pasajero que dará paso al trimestre “estrella” para el amor, el segundo.

Segundo trimestre: ¡más placer que nunca!

Si el primer trimestre es de asentamiento y aceptación del propio embarazo, el segundo trimestre es, sin duda, el mejor para subir la libido. La futura mamá ya es muy consciente de su embarazo, las náuseas y el cansancio ya han remitido, y la embarazada se encuentra pletórica, con sus nuevas y sugerentes curvas, los pechos más turgentes y redondos que nunca y, sobre todo, una vagina más irrigada, debido al aumento de volumen del útero, lo que también favorece que la mujer esté más sensible y receptiva al placer. ¡No te extrañes si vives el orgasmo de tu vida cuando estás embarazada!

Tercer trimestre: el peso y el volumen se dejan notar

Estás llegando a la recta final, y el volumen y el peso de tu tripa se dejan notar. Ahora, resulta difícil encontrar una postura cómoda para hacer el amor. Además, la altura del útero es tal, que tus órganos internos se han desplazado hacia arriba, como el estómago y los pulmones, que quedan más presionados. Como consecuencia, puedes sufrir molestias como ardor de estómago o sensación de falta de aire o fatiga al realizar un esfuerzo. Con este panorama, es normal que la libido vuelva a descender, ya que tu organismo necesita descanso y, psicológicamente, te estás preparando para el parto, con la cabeza llena de tareas que debes dejar listas en poco tiempo. Nuevamente, tu pareja y tú debéis permitiros esta disminución del deseo y probar, si os apetece, alternativas a las relaciones sexuales convencionales, como las caricias, la masturbación mutua, o bien el sexo oral. ¡Todo volverá a su sitio en su momento! A pesar de todo, si no tenéis ningún problema y el deseo no falta, recuerda que hacer el amor cerca de la fecha prevista para el parto puede desencadenar las contracciones y la dilatación.

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Los miedos y prejuicios que dejan la libido por los suelos

No todo se debe a las hormonas y a los cambios fisiológicos de la embarazada. A veces, detrás de la falta de libido se esconden miedos y prejuicios que pueden ser difíciles de erradicar para los dos miembros de la pareja. Sin ir más lejos, muchos futuros papás tienen miedo a hacer daño al bebé durante las relaciones, o bien, sobre todo el papá, puede tener una imagen distorsionada de su mujer embarazada, una especie de “halo de maternidad” que la vuelve intocable. Se trata de exageraciones, claro está, pero son fruto de ideas y pensamientos que se adhieren a la mente, y no son fáciles de superar. 

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