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Acupuntura en el embarazo: ¡adiós a las molestias!

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La acupuntura en el embarazo resulta muy beneficiosa, pues ayuda a aliviar muchas de las molestias típicas de este período, desde el dolor de espalda y de cabeza hasta los problemas circulatorios. Es fundamental acudir a personas expertas y competentes.

La acupuntura es una técnica de la medicina tradicional china, hoy en día, muy difundida también en Occidente. Es un tratamiento muy antiguo, que tiene la finalidad de reequilibrar la condición de salud y bienestar de un organismo alterado por cualquier causa, sea ésta interior o exterior. La acupuntura  no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios, y puede ser un tratamiento ideal en el embarazo, cuando, con frecuencia, se presentan molestias que alteran las funciones fisiológicas del organismo. Este tratamiento permite reequilibrar estas funciones sin necesidad de recurrir a medicamentos.

Aunque la acupuntura se basa en el uso de agujas, estrictamente desechables, no hay que pensar que se trata de un tratamiento doloroso. Las agujas son largas y finas, y las sensaciones pueden variar mucho (sensación de calambre, de calor, de peso en la zona tratada, etc.), pero nunca se llega a tener un verdadero dolor. Sin embargo, es muy importante acudir a personas expertas.

Qué molestias trata la acupuntura en el embarazo

Las molestias típicas del embarazo que se pueden curar con la acupuntura son las siguientes:

Náuseas y vómitos

El uso de la acupuntura en el embarazo contra estas molestias tiene una eficacia significativa. La zona principal que hay que estimular se encuentra en la parte interior y central del brazo, exactamente, tres dedos más arriba del pliegue de la muñeca (punto 6 del pericardio). Estimulando otras 2 ó 3 zonas, localizadas en el tronco y en las piernas, se crea un “esquema” muy simple que permite tener bajo control estos síntomas, tanto si se trata de simples náuseas matutinas como si es una forma más fuerte de vómito frecuente.

(Te interesa: Náuseas en el embarazo)

Cefalea

Normalmente, durante el embarazo, el dolor de cabeza mejora de forma espontánea. Sin embargo, en un 30% de los casos, esto no ocurre. La acupuntura puede ser la solución ideal, porque permite tener bajo control esta molestia sin necesidad de tomar medicamentos. Poco a poco, hay una disminución tanto de la frecuencia de los ataques como de la intensidad del dolor y de los demás síntomas asociados, como sensibilidad a la luz, náuseas y vómitos.  La elección de las zonas que se deben estimular depende del tipo de cefalea y del área más afectada (parte anterior o posterior de la cabeza), además del resto de los síntomas presentados.

(Te interesa: Dolor de cabeza en el embarazo: el ordenador puede empeorarlo)

Ciática lumbar

Es una molestia típica del embarazo, sobre todo en los últimos meses. También en este caso, la acupuntura permite una disminución progresiva del dolor sin recurrir a medicamentos antiinflamatorios. Las zonas estimuladas se hallan en el dorso y en las piernas. Para permitir la aplicación de las agujas, debido al estado avanzado del embarazo y al volumen de la barriga, la mujer ha de tumbarse sobre un costado.

(Te interesa: Ciática en el embarazo)

Piernas hinchadas

A medida que avanza el embarazo, el útero aumenta de volumen y comprime los vasos sanguíneos de la parte inferior del cuerpo, creando una acumulación de sangre y de linfa, y provocando molestias como piernas hinchadas y hemorroides. La acupuntura reequilibra las funciones del sistema circulatorio y resulta eficaz también en este caso. La estimulación de los puntos, localizados sobre todo en la oreja, varía según la intensidad de la molestia.

(Te interesa: Remedios para los pies y piernas hinchadas en el embarazo)

Posición fetal podálica

No se trata de una molestia, sino de una posible complicación durante el embarazo. Ayudar al bebé a darse la vuelta cuando se encuentra en posición podálica es una las aplicaciones más conocidas de la acupuntura. Se estimula un punto muy preciso, en la esquina exterior de la uña del meñique de los dos pies, con una aguja que, en este caso, ha de ser calentada. El niño se da la vuelta en seguida, poniéndose en la posición correcta. En ocasiones, se necesitan hasta cuatro sesiones, pero, muchas veces, es suficiente con una sola. El tratamiento se efectúa entre las semanas 32 y 35 de embarazo. Sería inútil hacerlo antes, ya que el niño todavía tendría mucho espacio en el interior del útero, y podría volver a ponerse en posición podálica antes del parto. Antes de la sesión, es importante hacerse una ecografía para comprobar la posición del feto.

Beneficios de la acupuntura para la lactancia

La acupuntura también puede ser una solución a los problemas asociados a la producción de leche. En particular, funciona muy bien cuando la lactancia empieza bien y, de repente, parece bloquearse. El punto de estimulación se encuentra en la esquina exterior de los meñiques de las dos manos. Lo ideal es hacer sesiones regulares durante un período que puede llegar hasta las 8-10 semanas.

¿Y para el parto?

Tras haber acompañado a la futura mamá durante todo el embarazo, la acupuntura también puede servir para inducir el trabajo de parto cuando la mujer sale de cuentas, además de potenciar las contracciones del útero acortando los tiempos e, incluso, controlando el dolor. Sin embargo, estas aplicaciones son difíciles de efectuar en los hospitales, donde no hay bastantes acupuntores como para poder garantizar asistencia a todas las mamás en el momento adecuado.

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