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Dolor abdominal en el embarazo: causas y tratamientos

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¿Estás embarazada y tienes dolor abdominal? Deberás estar atenta a todos los síntomas. Si solo se trata de unos pinchazos esporádicos podrían ser contracciones, de lo contrario, se podría tratar de algo más serio. Te lo explicamos.

Durante todo el embarazo, puede aparecer dolor abdominal y la parte de baja de la barriga. Para saber de qué se trata, deberás analizar todos los síntomas y el tipo de dolor, aunque siempre es aconsejable que acudas a tu ginecólogo para despejar todas tus dudas.

En qué consiste el dolor abdominal: causas

Generalmente, es normal sentir algún tipo de molestia muscular durante la gestación, independientemente del trimestre de embarazo. Pueden durar unos minutos, unas horas e, incluso, varios días.

Crecimiento del feto

En la mayoría de los casos, se trata de unas molestias por los ligamentos de útero, los ligamentos redondos, y el estiramiento de toda la zona muscular de la barriga. Al crecer considerablemente de tamaño para albergar al feto, se producen molestias similares al dolor menstrual. Suelen localizarse en la parte baja del abdomen y prolongarse, incluso, hasta la ingle. Normalmente, este tipo de dolor abdominal se desarrolla durante los tres primeros meses.

Contracciones de Braxton Hicks

Hacia el quinto o sexto mes de embarazo, si experimentas estas molestias, estarás sufriendo las conocidas como contracciones de Braxtos Hicks. Coloquialmente, se las conoce como las contracciones de práctica, porque te preparan para el dolor del parto. Si las padeces, deberás notar cómo los músculos del estómago se ponen muy rígidos. Son realmente dolorosas y largas, pero no te deberían impedirte seguir con tu actividad diaria.

(Te interesa: Apréndelo todo sobre las contracciones de Braxton Hicks)

El estreñimiento como causa

El estreñimiento y los gases también pueden provocarte un gran dolor abdominal en el embarazo. Esto se debe a que tu digestión es más lenta, ya que el crecimiento del útero presiona otros órganos de tu cuerpo, entre ellos, los intestinos. Además, el aumento de los niveles de progesterona hará que notes más hinchazón y, como decíamos, la digestión muchísimo más lenta.

Casos de riesgo

Si el dolor abdominal está ligado a náuseas, fiebre, escalofríos, mareos, vómitos, molestias al hacer pipí o sangrado, deberás acudir inmediatamente a urgencias.

En este caso, si acabas de conocer que estás embarazada, podría tratarse de un embarazo ectópico o que estés sufriendo un aborto espontáneo. Si estás en un estado más avanzado, podría ser un desprendimiento prematuro de placenta o, incluso, de preeclampsia.

(Te interesa: Embarazo ectópico: causas, síntomas y tratamientos)

Tratamiento del dolor: remedios y dieta

Todos los casos de dolor abdominal que hemos expuesto anteriormente son bastante comunes y no revisten un riesgo ni para el bebé ni para la mamá. Sin embargo, se existen algunos remedios y determinados alimentos que pueden ayudar a aliviar esta molestia.

En el caso de molestias leves, que un doctor haya revisado previamente, únicamente el reposo podrá aliviar a la futura mamá.

También existen algunas fajas adaptadas a embarazadas. Las fajas premamá son como unas bragas bien ajustadas y altas, que cubren todo el estómago, y que incorporan una banda que sostiene la barriga por la parte inferior. Estas fajas proporcionan un apoyo a la barriga de la embarazada, con el fin de aligerar el peso que presiona la zona lumbar y aliviar el dolor abdominal.

Si el dolor abdominal se debe al estreñimiento, se puede cambiar la dieta si así lo determina tu ginecóloga o nutricionista. Es necesario aumentar el consumo diario de fruta y verdura, así como de cereales integrales. Por ejemplo, son muy útiles las manzanas y las ciruelas cocidas. Sin embargo, hay que evitar la manzana y la zanahoria crudas, pues tienen un efecto astringente. Por la misma razón, conviene evitar el arroz.

Otros remedios útiles para combatir el estreñimiento y evitar el dolor abdominal consiste en beber mucha agua y fraccionar las comidas a lo largo del día.

También resulta muy eficaz, evitar acostarse justo después de haber comido y tomar fermentos lácteos. Estas sustancias ayudan a reequilibrar la flora intestinal y favorecen la digestión.

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