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Cromoterapia en los alimentos

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Los pigmentos que dan color a los alimentos tienen una función protectora del organismo. Cada día, debemos cubrir la gama cromática y consumir los cinco colores.

AMARILLO
Los flavonoides, artífices (junto con los carotenoides) del color amarillo y de sus matices, son muy importantes para combatir las inflamaciones crónicas y, como los antocianos, protegen de las microlesiones del endotelio, que es el tejido que recubre la zona interna de todos los vasos sanguíneos, incluido el corazón, donde se llama endocardio. Son ricos en esta sustancia los cítricos, los pimientos amarillos, las zanahorias, las calabazas y las frutas exóticas.

AZUL
Los antocianos, cuya gama de colores va del rojo al violeta o el azul, tienen una importante función protectora contra la carcinogénesis, es decir, contribuyen a reducir la transformación maligna de las células. Además, crean una especie de una película protectora sobre las arterias y los capilares, y contribuyen a reducir la formación de placas. Por ejemplo, las berenjenas, los arándanos y la col lombarda son ricos en esta sustancia.
En cuanto al pescado, si es azul, contiene ácidos grasos mejores que los de la carne, y es rico en omega 3, conocido por sus propiedades antioxidantes.

ROJO
Frutos rojos, tomates, zanahorias... Son ricos en carotenoides, responsables, junto con los antocianos y los polifenoles, de los matices de color que van del amarillo al rojo. Desempeñan una importante acción antioxidante y protectora de la piel. En general, sirven para mantener correctamente el tejido conectivo, como el de los huesos. La carne roja tiene un contenido en grasas saturadas mayor que la carne blanca, mientras que no existen diferencias en cuanto a su contenido en proteínas y en hierro. No debería consumirse más de dos veces por semana.

VERDE
La clorofila determina el color verde, que cubre el amarillo o el rojo de los carotenoides, dado que los carotenos no están asociados necesariamente al color naranja. Nos equivocamos al pensar que sólo los contienen las naranjas. Por el contrario, la col y el diente de león, por ejemplo, contienen una gran cantidad, sólo que, en ellos, tiene un color verde oscuro. El color final puede cambiar en función de varios fenómenos, como son los oxidativos. Es destacable el caso de las antocianinas, que, en función del pH, pueden proporcionar un color rojo, violeta, azul o incluso amarillo.

BLANCO
Las sustancias sulfurosas, responsables del color blanco, están contenidas en el ajo o la cebolla. Son unas de las sustancias más valiosas, y, lamentablemente, son de difícil introducción en la alimentación, puesto que están presentes en alimentos poco populares y digestivos. En cambio, como demuestran múltiples estudios, tienen propiedades antitumorales destacadísimas. El blanco también se encuentra en la leche y el yogur, fuentes muy valiosas de calcio y vitamina D. Pero hay que recordar que se trata de un alimento completo y no de una bebida. Es decir, al ser rica en proteínas de origen animal, los niños deben consumirla de modo correcto.

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