Mi bebé y yo

“Siempre sonreía”: pensaban que estaba feliz y tenía un tumor cerebral

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El pequeño Jack empezó a reír solo dos semanas después de nacer y sus padres pensaron que era un bebé inusualmente alegre. Pero su sorpresa fue mayúscula. ¡Lee su historia!

El pequeño británico Jack Young nació en 2014, pero su historia ha trascendido para alertar a otros padres que puedan observar un comportamiento aparentemente inocuo en sus bebés, como es sonreír y reír gran parte del tiempo, sin un estímulo aparente, y a una edad muy temprana.

Afortunadamente, se trata de un caso con final feliz, a pesar del gran susto que los papás de este bebé, que ahora ya tiene cuatro años, se llevaron en su día.

Jack, el bebé de Winscombe, Gran Bretaña, ya empezó a reírse a las dos semanas de nacer. Sus papás, Ed y Gemma, por supuesto, se quedaron asombrados de que un bebé tan pequeño se riese de esa manera durante tanto tiempo y sin estímulos por su parte. Se quedaron en la anécdota y, simplemente, pensaron que su hijo era “un pequeño muy feliz todo el tiempo”.

Sin embargo, lo que provocaba la sonrisa y la risa de Jack era un raro tumor cerebral benigno, localizado en el hipotálamo, denominado hamartoma.

La mamá de Jack, de 36 años, declaró que ni ella ni su marido tenían ni idea de lo que provocaba la risa de su pequeño, una risa incesante y constante. No obstante, decidieron llevar al bebé al médico, para asegurarse de que todo iba bien y para obtener una posible explicación.

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Un tumor benigno

Jack se sometió a varias pruebas médicas, que finalmente condujeron a un diagnóstico inesperado y nada halagüeño: el bebé tenía un tumor en el cerebro. Pero, por suerte, no todo eran malas noticias. El hamartoma era benigno y se podía reducir.

Los especialistas explicaron que este tumor se presenta en uno de cada mil niños que sufren epilepsia, dado que su organismo libera energía bruscamente a través de la risa o del llanto.

La operación fue complicada y larga; tanto como 10 interminables horas. Finalmente, todo salió bien y Jack dejó de reírse sin motivo. Ahora, la familia sí tiene una estupenda razón para no dejar de sonreír, la salud de su pequeño.

 

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