Mi bebé y yo

Dos mossos salvan a una niña de un mes que no respiraba

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Los hechos sucedieron el pasado 2 de enero en Barcelona. David Alcalde y Daniela Trifu se percataron de que su hija no respiraba y salieron a la calle a pedir ayuda. Su salvación fue encontrarse a dos “ángeles” que, sin pensarlo dos veces, montaron a la niña en el coche patrulla y la llevaron al hospital. ¡Lee toda la historia!

David Alcalde, de 33 años, y su mujer, Daniela Trifu, de 30, estaban comiendo tranquilamente en un restaurante de la calle Marina de Barcelona el pasado 2 de enero cuando se dieron cuenta de que algo no iba bien. Su bebé, Victoria, de apenas un mes, dormía plácidamente en el cochecito, o al menos eso pensaban ellos. Al observarla detenidamente, se dieron cuenta de que no respiraba, por lo que la cogieron en brazos y salieron corriendo a la calle a pedir auxilio.

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Nadie les ayudaba

El padre, angustiado, intentó parar un coche para que les llevara al Hospital dels Nens, situado a tan sólo cinco calles de donde sucedió todo. Se acercó a una mujer que conducía un 4x4 y que iba acompañada de dos niños pequeños y le pidió que los llevara al hospital, ya que su hija se estaba muriendo, pero la mujer se negó, alegando que “ése no era su problema”.

Tres minutos eternos

Entonces, según las palabras de David Alcalde, “aparecieron dos ángeles”, los mossos Guillermo Pérez de Tudela y Toni Vidal, pertenecientes a la comisaría de Sant Martí, que conducían por el lateral de Gran Vía hacia Marina tras haber dejado a un detenido en el complejo policial de Les Corts. El padre les contó lo sucedido y uno de los mossos tomó a la niña en brazos y le practicó la maniobra de reanimación, pero Victoria seguía sin reaccionar. Sin pensárselo dos veces, los agentes sentaron a la madre y a su bebé en el asiento trasero del coche patrulla y se dirigieron a toda velocidad al hospital. Solo tardaron tres minutos en llegar, aunque para ellos el camino fue eterno.

Un tapón de moco, el culpable

Ya en el hospital, llevaron a Victoria a urgencias, donde los médicos consiguieron reanimarla. La pequeña tenía un tapón de moco que no la dejaba respirar y, tras extraérselo y ponerle oxígeno, por fin arrancó a llorar.

El padre de la pequeña ha escrito una carta de agradecimiento a los policías, para los que pide una medalla. Gracias a su rápida actuación, la pequeña Victoria sigue viva.

 

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