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Qué son y cómo se realizan los pujos del parto

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Los pujos son el acto de “empujar” que realiza la parturienta durante la fase expulsiva del parto. En función de si el parto es más o menos medicalizado, los pujos pueden ser espontáneos o dirigidos. Te explicamos las diferencias.

De las diferentes fases que forman parte del proceso que acaba con el nacimiento del bebé, los llamados “pujos del parto” son los empujones que la mamá realiza durante la fase o período de expulsión, necesarios para facilitar la salida del bebé a través del canal del parto. Tras una dilatación normal, los pujos del parto se producen de forma espontánea: la parturienta siente ganas de empujar cuando el feto presiona buscando la salida. En las mamás primerizas, este período expulsivo puede durar 2-3 horas, mientras que se reduce a una hora, aproximadamente, si la mamá ya ha dado a luz antes. Sin embargo, hoy en día, la medicalización de los nacimientos y, especialmente, la generalización de la anestesia epidural para eliminar el dolor del parto, ha hecho que los pujos del parto sean dirigidos en muchas ocasiones, es decir, que es la matrona o el ginecólogo quienes avisan a la mamá de cuándo tiene que empujar, siguiendo la curva que dibuja la contracción en el monitor, puesto que la anestesia impide que ella se dé cuenta por sí sola.

(Te interesa: Cómo controlar el dolor del parto)

Pujos del parto: espontáneos o dirigidos

Los pujos espontáneos, o fisiológicos, del parto son los guiados por la mamá. La madre siente la necesidad de empujar cuando llega el momento, siguiendo su instinto natural, el flujo y los tiempos naturales del proceso del parto.

Por su parte, los pujos dirigidos en el parto tienen lugar cuando el personal médico que asiste a la parturienta “dirige la operación”, es decir, indican a la mamá cuándo debe empujar, basándose en la monitorización de las contracciones. La mayoría de las veces, los pujos dirigidos se efectúan porque la mamá no nota la necesidad natural de empujar, debido, habitualmente, a la administración de anestesia epidural.

Aunque el resultado es el mismo tanto si los pujos son espontáneos como dirigidos, es decir, el nacimiento del pequeño, muchos expertos no se muestran partidarios de los pujos dirigidos de forma sistemática, puesto que consideran que se altera el proceso y la duración del parto, además de generar una mayor probabilidad de tener que intervenir con maniobras como la episiotomía, por ejemplo, además de que zonas como el suelo pélvico de la mamá puede quedar más afectado, al verse sometido a una presión muy fuerte en un momento que, tal vez, no correspondía.

Cómo hacer los pujos del parto correctamente

Los pujos del parto son un reflejo provocado por la compresión que ejerce la cabecita del bebé sobre el suelo pélvico de la mamá. Si bien la mamá puede sentir la necesidad natural de empujar, es conveniente hacer coincidir el pujo con la contracción, para así unir las dos fuerzas y conseguir que el bebé descienda más rápidamente.

Para que el pujo sea verdaderamente eficaz, se debe ejercer fuerza contrayendo la pared del abdomen y empujando hacia abajo, acompañando a la contracción siempre que sea posible. En este caso, la respiración juega un papel fundamental. Ya sea inspirando o espirando, la mamá puede tener más fuerza si controla su respiración durante los pujos.

En este sentido, en los cursos de preparación al parto, también se suele enseñar a las futuras mamás a realizar correctamente los pujos del parto, así como a controlar la respiración de forma eficaz.

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